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¿Qué pasaría si las caricaturas kawaii que marcaron la infancia de muchas personas hablaran en náhuatl y contaran historias ancestrales? Ese es el puente creativo que ha construido Isela Xospa, una ilustradora que ha transformado su arte en una herramienta para preservar la lengua y la cosmovisión nahua.

Nacida en 1975 en la Ciudad de México y oriunda de Milpa Alta, Isela Xospa es una ilustradora nahua, diseñadora y editora independiente que dirige Ediciones XospaTronik, una editorial fundada en 2014. Desde ahí crea libros infantiles ilustrados en lenguas indígenas, con especial énfasis en el náhuatl.
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Su estilo se distingue por combinar iconografía nahua contemporánea con influencias del kawaii japonés. De este modo, Isela estereotipos visuales sobre las personas indígenas. En sus composiciones, volcanes, nubes y árboles cobran vida con expresiones humanas y significados simbólicos, recordando que en la cosmovisión nahua todo en la naturaleza está vivo y tiene un papel en la comunidad.
Reconexión con las raíces a través del arte de Isela Xospa
Desde niña, la diseñadora y escritora soñaba con personajes que reflejaran su realidad indígena. Sus vivencias en Nueva York, su paso por el archivo del cantante David Bowie y su formación en diseño la acercaron a nuevas herramientas creativas, pero también la impulsaron a mirar hacia Milpa Alta. Allí encontró los colores, las formas y las palabras que hoy son parte esencial de su obra.

Incorporar el náhuatl a sus creaciones no fue solo una decisión artística, sino un compromiso político y cultural: rescatar una lengua en riesgo de desaparición y devolverla a las infancias desde un lugar de orgullo.
Premios, becas y un libro emblemático
El impacto de su trabajo ha sido reconocido con el Premio Antonio García Cubas 2021 en la categoría de Mejor Libro y Labor Editorial en Antropología e Historia, además de una mención honorífica en Libro de Arte 2024.
Entre sus obras más destacadas está In miqui yoli. El muerto vivo, un relato tradicional de Milpa Alta publicado en versión bilingüe (náhuatl-español). El libro narra la historia de un enterrador que revive gracias a las ofrendas del Día de Muertos, ilustrada con figuras cúbicas que rompen con clichés visuales y abren nuevas posibilidades estéticas.
Para Isela Xospa, cada ilustración es una semilla. A través de ellas revive historias, resignifica símbolos y fortalece la identidad de las comunidades nahuas. Su arte demuestra que preservar una lengua no es solo cuestión de hablarla: también se puede dibujar, imprimir y compartir, para que siga viva en las miradas y las manos que la reciben.
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