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¿Cómo se transforma una ceremonia académica en un acto de memoria y resistencia cultural? La historia de Jaqueline Cruz no solo responde esta pregunta: la convierte en una conversación necesaria sobre reivindicación e identidad. En una escena que ha captado la atención nacional, esta joven oaxaqueña se tituló como licenciada en Comunicación vestida con un huipil rosa de tehuana, y con ello dejó claro que no hay contradicción entre el éxito académico y las raíces indígenas.

Siendo originaria de Matías Romero Avendaño, Oaxaca, Jaqueline Cruz eligió portar un traje tradicional zapoteca durante su ceremonia de titulación en la BUAP (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla). No fue una decisión improvisada, sino un homenaje consciente a su comunidad del Istmo de Tehuantepec y a su madre, quien la acompañó desde temprano ese día.
En su relato, Jaqueline compartió cómo, al llegar al campus con el corazón latiendo “al ritmo de La Sandunga”, se sentía nerviosa, emocionada y profundamente conectada con su historia.
Jaqueline Cruz y la afirmación de la identidad zapoteca en espacios académicos
Con un tocado tradicional y una enagua con olán, Jaqueline no solo celebró un logro personal: visibilizó la riqueza cultural zapoteca en un espacio donde aún predominan normas hegemónicas. Su frase “era la mejor decisión, unir mis dos mundos”, resume lo que muchas mujeres indígenas experimentan al buscar desarrollarse profesionalmente sin borrar su identidad.
Este gesto es una respuesta contundente al mensaje implícito que tantas veces reciben los jóvenes indígenas y migrantes: que para “encajar”, deben dejar atrás sus costumbres. Jaqueline demuestra lo contrario. Su decisión, lejos de ser estética, fue profundamente política.
El atuendo que eligió Jaqueline tiene una historia que trasciende la moda. El traje de tehuana, con sus bordados florales y su joyería de monedas, es símbolo del pueblo zapoteca y suele usarse en fiestas como la Guelaguetza. Representa matriarcado, fortaleza y orgullo cultural. Que este traje haya estado presente en una graduación universitaria es una declaración de resistencia y pertenencia.
Visibilizar para transformar
Jaqueline ha expresado su deseo de desarrollar proyectos profesionales que den visibilidad a las culturas originarias de México. Esta visión se alinea con el compromiso con la diversidad, la justicia histórica y social, y la representación real. La historia de esta licenciada en especial resuena como un ejemplo necesario: no basta con llegar, hay que hacerlo sin renunciar a lo que somos.
Jaqueline Cruz no solo se graduó; abrió camino. Su historia inspira a muchas otras mujeres indígenas a confiar en que sus raíces no son una carga, sino una fuerza. Un recordatorio de que el conocimiento académico no está reñido con la identidad, sino que puede ser un canal para celebrarla.
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