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Karina Solís Santamaría es una danzaterapeuta, coreógrafa y fundadora de “Expreso Danza Express”, una compañía de baile con objetivos claros: potenciar la esencia humana, promover el autoconocimiento y con ello, pulir la proyección hacia el exterior desde la autenticidad. Pero, ¿de dónde surgió la idea?
En entrevista para Mente Mujer, Karina Solís compartió cómo nació este bello proyecto para personas con discapacidad, sin discapacidad y todos aquellos que quieran encontrarse consigo mismos en el escenario.
Expreso Danza Express: un proyecto personal
En el mundo de la danza existen ciertas normas que dictan “cómo tendrían que ser” las y los bailarines: personas altas, delgadas, con mucha elasticidad y un sinfín de etcéteras. Pero, ¿qué pasa cuando no se cumple con esos estándares?
Karina es una joven de baja estatura y el no cumplir con las medidas “ideales” impedía que todas las personas se dieran cuenta de lo grande que es en el escenario. Precisamente por eso, tomó la decisión de abrir Expreso Danza Express, un proyecto que percibe más la esencia de las y los bailarines que su corporalidad.
“Todos los bailarines eran igualitos a mí, chaparritos, no con un cuerpo así super estético de la danza”.

El salto a las personas con discapacidad
Expreso Danza Express no comenzó como un proyecto pensado para personas con discapacidad. Karina recuerda que en sus inicios, ella y sus compañeros fueron a un viaje a Cuba que fue clave para su historia.
“En Cuba todos los comentarios que nos dijeron fueron de que ‘es que ustedes son chiquititos cuando bajan de escenario, pero en el escenario son gigantescos’”.
La empatía de la gente sumado a su deseo por disfrutar su baile en escena, hicieron que cuando Karina regresó a México, se sintiera conectada consigo misma y dejara de lado todos los juicios externos. Sin embargo, lo que ocurrió en el viaje también le desató la idea de que cualquier persona lo puede hacer.
Como una jugada del destino, por esa misma época Karina fue convocada a una coreografía masiva para personas con y sin discapacidad en el Monumento a la Revolución. Ahí fue cuando todo hizo clic y decidió abrir las puertas de su compañía.
“Fue mágico porque estuve en contacto con más de 70 personas con todas las discapacidades y ahí fue donde dije ‘Sí, esto es, esto es’. Así que abrí las puertas de Expreso Danza Express a todo tipo de personas”.

Un proyecto lleno de retos
Aunque la experiencia de Karina con su academia de danza ha estado llena de éxitos, los retos nunca han faltado. La bailarina cuenta que uno de los principales ha sido lidiar con el estigma que tiene la discapacidad en escena.
“Nos dicen ‘es que no tenemos rampas, no tenemos sistema braille, no tenemos persona que pueda dar lengua de señas’. Ósea, existen ciertos limitantes ya como prejuicio en la sociedad que automáticamente nos cierran puertas de escena”.
Otro de los grandes desafíos de la maestra es que sus propios alumnos se llegan a creer las etiquetas que la sociedad les ha dado. En ese sentido, cuando tienen un logro, les resulta difícil asumirlo y disfrutarlo.
“El quitarles también este chip a ellos ha sido difícil y no nada más a ellos, también a los familiares”, explicó Karina.
Aún así, en un trabajo en equipo, la coreógrafa ha logrado que Expreso Danza Express sea un lugar seguro para todos sus integrantes.
De una compañía a una comunidad
El empeño, pasión y fuerza del proyecto que encabeza Karina es tan grande que más allá de un grupo de bailarinas y bailarines, actualmente es una comunidad en la que todos construyen en conjunto.
“Fue entender que nadie es perfecto, que todos tenemos cosas en que trabajar, que todos tenemos cosas en que potencializarse. Ok, a lo mejor yo no tengo discapacidad, pero he aprendido tanto de ellos: he aprendido a verbalizar el movimiento con mi bailarina con discapacidad visual, he aprendido a poner mucha más paciencia y abrir mi escucha a mi chico con espectro autista. Y al revés ellos. También la chica con discapacidad visual ayuda a la chica con discapacidad auditiva y la chica con discapacidad motriz ayuda a las chicas con parálisis cerebral. Todos somos un equipo”.
La fuerza de Expreso Danza Express surge a partir de que las y los artistas tienen virtudes que le pueden ayudar a sus compañeros. Así, las etiquetas no existen y la colaboración se hace una norma.

Más allá de la “inclusión”…
A lo largo de su trayectoria, la maestra Karina Solís se ha dado cuenta de algo fundamental: la inclusión va mucho más allá de cumplir con cuotas de personas con discapacidad e instalar rampas.
Para ella lo que realmente importa es reconocer que todos somos seres humanos con virtudes, oportunidades y derechos. Precisamente por eso hace énfasis en que Expreso Danza Express tiene abiertas sus puertas para cualquier persona.
“Cualquiera que quiera entrar en sí mismo y poder expresar a partir del movimiento, puede estar en Expreso, pero puede ser una persona con discapacidad o no, puede ser un bailarín profesional o no, puede ser un ejecutante, puede ser cualquier persona”.

Al cumplir su sueño, Karina Solís abrió las puertas para que más personas lo hicieran. ¿Su clave? La coherencia. Por eso, hace un mensaje para que las niñas y mujeres dejen de lado los juicios, definen a dónde quieren ir y luchen por conseguirlo.