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Cada vez más mujeres han abierto la conversación sobre el diagnóstico tardío en neurodivergencias. Esto es muy valioso, pues hay cada vez más voces de mujeres autistas hablando sobre su experiencia en el espectro, visibilizando sus realidades.
Hace unos años se creía que por cada 4 hombres autistas, había una mujer con la misma condición del neurodesarrollo, sin embargo, se brecha se ha hecho cada vez más pequeña conforme más mujeres son diagnosticadas.
¿Por qué las mujeres autistas son menos diagnosticadas?
TecScience del Tecnológico de Monterrey entrevistó a la neuropsicóloga Tania Gómez, quien afirmó que muchos especialistas de la salud no toman en cuenta el contexto en el que se desenvuelven las personas, su educación y mucho menos su género.
¿Por qué es importante tomar en cuenta el género de una persona para su diagnóstico? Muchas veces las mujeres reciben educación que limita sus emociones y la forma de expresarla, además las características no siempre son las mismas para hombres y mujeres.
“Entonces ahí tienes mujeres que llegan a la edad adulta, a los consultorios, obtienen un diagnóstico de depresión, ansiedad, cuando en realidad tienen déficit de atención y se la han pasado frustradas, con una mala concepción de sí mismas porque hay que trabajar con aspectos de su regulación atentiva. Algo similar pasa con el espectro autista”, dijo a TecScience del Tecnológico de Monterrey.
Publicaciones como la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos señalan que uno de los factores principales en la falta de diagnóstico en las mujeres, pues sus síntomas suelen manifestarse de forma más sutil o diferente a la de los hombres y retrasa la identificación y atención.
El masking otra barrera para las mujeres autistas
Por ejemplo, hasta hace unos años, organizaciones especializadas afirmaban que por cada cuatro varones que viven con TEA, hay una mujer; en poco tiempo esa brecha se ha ido acortando y ahora se calcula que la proporción es de 3.2 niños u hombres con autismo, hay una mujer, según la Confederación Autismo España.
Otro factor importante a considerar es el masking, o enmascaramiento, el cual consiste en utilizar la imitación de comportamientos, reglas y normas para tratar de parecer personas neurotípicas.
Muchas personas neurodivergentes hacen masking aún sin saber que son hombres o mujeres autistas, con TDAH, entre otras neurodivergencias.
Pero el enmascaramiento afecta a su salud mental, una persona que hace masking por tiempo prolongado, aún sin saberlo, puede desarrollar ansiedad y/o burnout.
En un estudio del Instituto Karolinska publicado en la revista JAMA Psychiatry, hizo un análisis sobre la salud mental de mujeres autistas y mujeres no autistas.
Uno de los resultados que encontraron es que las personas autistas tienen mayor probabilidad de desarrollar trastornos mentales como ansiedad, depresión y problemas de sueño.
Pero si vamos un poco más profundo, el estudio reveló un dato clave: las mujeres autistas están aún en mayor riesgo de desarrollar un trastorno mental que los hombres autistas. Antes de los 25 años, 77 de cada 100 mujeres autistas tienen al menos un diagnóstico psiquiátrico, frente a 62 de cada 100 hombres autistas.
La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos también señala al “camuflaje social” como un factor, pues las personas autistas suelen camuflar sus rasgos para poder encajar. Las mujeres autistas tienden a utilizar más este recurso, lo que puede generar niveles más altos de ansiedad y pensamientos suicidas en comparación con mujeres no autistas.
Ojo, porque lo que el estudio demuestra es que el autismo no es el único factor que influye en el desgaste mental, sino todo lo que tienen que hacer para encajar en una sociedad capacitista.
El diagnóstico tardío no llega solo
El colectivo “Mujeres Neurodivergentes”, creado por psicólogas neurodivergentes, recuerda que el diagnóstico tardío no llega solo, sino que viene acompañado de “todo lo que perdiste sin saber por qué”.
“Hoy es el día mundial de la “concientización” sobre el autismo. UN DIA AL AÑO en el que el mundo presta atención al tema. El resto del año, muchas mujeres autistas siguen esperando un diagnóstico. Siguen escuchando ‘sos muy sensible’, ‘exagerás’, ‘no parece’. Lo que cambia muchas veces es saber que lo que viviste tiene una explicación. Y que no estás sola en ese recorrido”, escribieron en sus redes sociales.
Es necesario que la salud mental se trate con perspectiva de género para poder revertir esta situación que afecta desproporcionadamente a las mujeres autistas.
