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El 30 de marzo se conmemora el Día Internacional de las Personas Trabajadoras del Hogar, el cual busca reconocer la labor que sostienen miles de hogares y su valor económico.
Para conmemorarlo, el Centro Nacional para la Capacitación Profesional y Liderazgo de las Empleadas del Hogar (CACEH) realizó actividades de asesoría con trabajadoras del hogar, donde les informaban tabulador de cuánto cuesta su trabajo y cuáles son los derechos que pueden exigir.
“El trabajo del hogar sostiene la vida cotidiana de millones de familias y, sin embargo, sigue enfrentando desigualdad, informalidad y falta de reconocimiento. El 30 de marzo es una fecha para visibilizar derechos, pero también para recordar que todavía hay una deuda pendiente con quienes cuidan, limpian, cocinan y hacen posible la vida diaria de este país”, dijo Marcelina Bautista en entrevista con Animal Político.
¿Qué falta para el reconocimiento de la labor de las trabajadoras del hogar?
En la misma entrevista, Marcelina Bautista, quien es la fundadora del CACEH, mencionó que si bien se ha avanzado con el reconocimiento de las trabajadoras del hogar, aún falta mucho camino por reconocer su importancia. Recalcó que viven invisibilizadas y explotadas.
La directora de CACEH, afirmó que uno de los retos más grandes es que “las personas empleadoras empiecen a mirar que son empleadoras, que lo que hace alguien en su casa es trabajo y es una trabajadora con derechos”, se lee en Animal Político.
Presentan el Dignómetro
Durante la conmemoración del Día Internacional de las Personas Trabajadoras del Hogar presentaron el “Dignómetro”, la escala que permite medir “la dignidad, los derechos, el bienestar y las violencias en el trabajo del hogar en México”, como te contamos en una nota.
Esta escala marca cuatro niveles de violencia en el trabajo, Marcelina Bautista denuncia que “la mayoría de las personas trabajadoras del hogar” vivían escalas muy altas de violencia laboral, se exponen a condiciones de riesgo, violencia e incluso explotación.
“Estamos hablando de una relación que no logra establecer derechos y obligaciones, y lo más peligroso es que una trabajadora del hogar joven viva violencia sexual o que la trabajadora del hogar adulta mayor lleve años en una casa y no tenga una pensión por la labor que hizo en ese hogar”, dijo a Animal Político.
