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¿Cómo una historia de exilio y resistencia llega a ser parte de uno de los festivales de cine más importantes del mundo? El potente relato de Lucía Ixchíu, activista indígena, arquitecta, periodista y cineasta guatemalteca, desde el cuerpo y la palabra ha transformado su historia personal en un acto de denuncia colectiva. El cortometraje Uq’axik b’e (Atravesar caminos), premiado en el Festival de Cine de Cannes 2025, ha marcado un precedente. Por primera vez, una mujer maya k’iché fue reconocida como directora en este escenario internacional.

Lucía Ixchíu narra en cinco minutos una vida marcada por la defensa del territorio, la violencia política y el desplazamiento forzado. El cortometraje no se reduce a un documento audiovisual. Es una herramienta de memoria viva y justicia simbólica. Filmado en México durante su exilio, Ixchíu retrata su experiencia como activista amenazada en Guatemala, forzada a dejar su comunidad tras sufrir agresiones por denunciar la tala ilegal en los bosques de Totonicapán.
| ¡Mira el tráiler del cortometraje!
El contundente trabajo la convirtió en la primera mujer indígena maya en recibir el galardón a Mejor Cortometraje Documental en una sección especial de Cannes. Este logro no se limita a lo personal. También cuestiona las formas tradicionales de representación en el cine y abre espacio a las narrativas que emergen desde los márgenes.
Lucía Ixchíu y la dignidad como principio político
Desde muy joven, Lucía se vinculó con las luchas por los derechos humanos y la autonomía indígena. Es egresada de arquitectura por la Universidad de San Carlos de Guatemala, pero fue la masacre del 4 de octubre de 2012 en Totonicapán lo que marcó su camino como activista indígena. Cofundó colectivos como Festivales Solidarios y Mujeres en Movimiento, que cruzan arte, feminismo, memoria y justicia territorial.

Pero su activismo ha tenido un alto costo: amenazas, persecución y exilio. Contra esta adversidad, el cortometraje convierte esa herida en una narración política. “Tengo derecho a contar mi verdad”, afirma Lucía, y lo hace desde un cine que no busca el espectáculo, sino la reparación.
Uq’axik b’e (Atravesar caminos), un cortometraje que dignifica el exilio
Más allá del premio, la obra cinematográfica representa una forma de resistencia cultural. Lucía expresa en él no solo la crudeza del desplazamiento, sino también la fortaleza heredada de sus ancestras. “Soy todos los sueños que mis abuelas proyectaron en nuestro linaje”, dice. Con esta pieza, visibiliza una verdad silenciada: que las mujeres indígenas también tienen el derecho de contar, de crear, de sanar desde el arte.
El reconocimiento a Lucía Ixchíu en Cannes no es solo un premio: es una señal clara de que las voces indígenas, feministas y disidentes tienen lugar en los espacios internacionales. Su historia es también la de miles de mujeres que, desde la lucha por la tierra y la dignidad, transforman el dolor en acto político. Con Uq’axik b’e (Atravesar caminos), Lucía nos recuerda que el exilio no apaga la voz, solo cambia el escenario desde donde se grita.
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