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En México hay niñas que dejan de ir a la escuela porque no tienen toallas sanitarias. Esta es una de las caras más invisibles de la desigualdad estructural: la falta de acceso a condiciones básicas para una menstruación digna. Aunque el tema ha cobrado fuerza en los últimos años, en 2025 todavía hay millones de personas menstruantes enfrentando barreras económicas, educativas y sanitarias. ¿Qué se está haciendo para cambiar esta realidad? Te contamos sobre el panorama actual.

La pobreza menstrual no es solo un asunto de higiene: es una problemática que pone en riesgo el derecho a la educación, la salud y la dignidad. Según la ENSM 2022, el 43 por ciento de las niñas mexicanas prefiere no ir a clases durante su periodo por falta de productos o baños adecuados. En comunidades rurales e indígenas, el gasto en productos menstruales puede representar hasta un 25 por ciento del ingreso anual familiar. Este es un claro ejemplo de desigualdad estructural, donde las condiciones socioeconómicas limitan el ejercicio de derechos fundamentales.
| ¿Conoces el manual “Menstruar en la escuela”?
Además, siete de cada diez adolescentes mexicanas aprenden sobre menstruación por redes sociales y no por educación formal. Esta desinformación refuerza estigmas, genera vergüenza y puede tener consecuencias emocionales graves.
Hacia una menstruación digna: avances y pendientes
Actualmente, 15 estados del país cuentan con leyes que garantizan el acceso gratuito a productos menstruales y educación en las escuelas. Aunque programas como el manual “Menstruar en la Escuela” buscan capacitar a docentes y mejorar infraestructura, aún hay 17 entidades sin cobertura legal.

En mayo de este año, UNICEF, Essity y Menstruación Digna México realizaron la segunda edición del Festival Ciclo M. Este evento promovió la salud menstrual como derecho humano, a través de talleres en escuelas, espacios públicos y medios comunitarios. La visibilización es clave para desmontar mitos y normalizar el ciclo menstrual en la conversación pública.
Justicia fiscal y activismo legislativo
Desde 2021, los productos menstruales desechables están exentos de IVA. Sin embargo, los reutilizables como copas y calzones menstruales siguen gravados. Hoy, diversas organizaciones impulsan reformas para eliminar completamente este impuesto, en una lucha por la justicia menstrual y la equidad tributaria.
La campaña “Dignidad para todas”, impulsada por la Seimujer en Michoacán, ha entregado más de 100 mil productos menstruales a mujeres de zonas vulnerables. Estas acciones, aunque localizadas, demuestran que la intervención estatal puede reducir el ausentismo escolar y mejorar la calidad de vida de quienes menstrúan.
Lograr una menstruación digna en México no es un objetivo lejano, pero requiere voluntad política, presupuesto, educación con perspectiva de género y un compromiso real con la justicia social. Las iniciativas en curso son valiosas, pero aún insuficientes. Para garantizar una verdadera equidad, es urgente que la menstruación deje de ser un tabú y se convierta en una prioridad pública. Porque menstruar dignamente no debe ser un privilegio: es un derecho.
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