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Más de 150 mil aspirantes, 120 reactivos para la universidad más competida de México y un resultado perfecto. Esta es la historia de Anna Sofía Pérez Gordillo, una que inspira por su fuerza, constancia y claridad de propósito. Desde Ecatepec hasta la Facultad de Medicina, su camino habla de mucho más que talento: es un testimonio de resistencia y visión.

Anna Sofía Pérez Gordillo alcanzó los 120 aciertos posibles en el examen de ingreso a la licenciatura de la UNAM, el máximo puntaje. Fue admitida en la carrera de Médico Cirujano en Ciudad Universitaria, una meta que no consiguió en su primer ni segundo intento. Esta fue su tercera vez. ¿Qué cambió? Según la propia estudiante, lo que marcó la diferencia fue comprender los temas profundamente, cuestionarlos y dejar atrás la memorización mecánica.
Su preparación incluyó el curso “Admisión UNAM”, pero también largas jornadas de estudio, desgaste emocional y momentos de duda. Su logro, sin embargo, fue sostenido por un entorno afectivo clave: su abuela, su padre, su hermano y la familia de su novio fueron pilares durante el proceso.
La disciplina de Anna Sofía Pérez Gordillo como ejemplo público
En redes sociales, medios nacionales y espacios educativos, se ha reconocido a Anna Sofía como un ejemplo para miles de aspirantes. Su historia demuestra que la excelencia no depende exclusivamente de recursos, sino de enfoque, esfuerzo sostenido y un profundo “por qué”. Su mensaje es claro: el sacrificio tiene sentido si se conecta con una motivación auténtica.

La joven eligió Medicina no solo por interés académico, sino por un genuino deseo de ayudar. Le entusiasma aprender, enfrentarse a un plan de estudios exigente y desarrollarse en el entorno universitario de la Facultad de Medicina. Tiene en claro que su formación no será fácil, pero su determinación es firme: especializarse y, eventualmente, apoyar a sus hermanos menores en su camino educativo.
Más que una calificación: una lección de vida
Más allá del número perfecto, la historia de Anna Sofía refleja algo esencial: cuando una joven estudiante se esfuerza desde la convicción, es posible derribar barreras. En un país donde las desigualdades educativas persisten, el caso de Anna Sofía nos recuerda que el talento florece cuando encuentra condiciones —aunque mínimas— de acompañamiento y persistencia.
En tiempos donde las cifras suelen opacar los procesos personales, este logro nos invita a mirar el fondo: la resiliencia femenina como fuerza transformadora. Por eso, celebramos no solo el resultado, sino el camino que la llevó hasta allí. Anna Sofía Pérez Gordillo es más que una alumna con 120 aciertos. Es una joven con una meta clara, con valores sólidos y con una historia que vale la pena contar.
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