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¿Te imaginas convertir los focos rojos de inseguridad de tu colonia en oasis verdes? Eso es lo que están haciendo Paola García y Ariz Bautista, dos mujeres que, junto con un grupo de vecinas y vecinos crearon “Grana Vita”, un huerto comunitario localizado en la colonia CTM Culhuacán en la alcaldía Coyoacán.
En entrevista para Mente Mujer, ambas compartieron su experiencia como parte de un proyecto que además de contribuir al medio ambiente y la seguridad alimentaria, están fomentando los lazos y liderazgos de su localidad.
Grana Vita: un proyecto que nació para recuperar el espacio urbano
Grana Vita surgió de una necesidad vecinal: la recuperación del espacio urbano. Paola y Ariz cuentan que en su colonia había “focos rojos” que se utilizaban para tirar basura, el consumo de estupefacientes e incluso actos delictivos.
Ante dicha situación, las y los vecinos de la zona se comenzaron a unir para limpiar las áreas comunes y poco a poco empezaron a sembrar. Primero, uno de ellos inició con plantas de ornato, luego otro optó por la siempre de vegetales. Así, poco a poco construyeron su propio proyecto.
Y es que la organización vecinal junto con el apoyo de un proyecto de la Secretaría de Cultura hicieron que un área abandonada se convirtiera en un huerto con su propio invernadero que actualmente beneficia a gran parte de la colonia.

De foco rojo a foco verde
Lo que en su momento fue un foco rojo para los vecinos de CTM Culhuacán, ahora con el huerto comunitario, se transformó en un oasis verde y de convivencia.
“Se hizo un lugar más bonito, más seguro, más amable. Ya no pasabas con miedo incluso”, expresó Ariz.
Los beneficios de Grana Vita han cobrado fuerza en las relaciones humanas, pero también en el vínculo que hay con la naturaleza y el cuidado del medio ambiente. Prueba de ello es que apenas el año pasado, la organización recibió un financiamiento de la Embajada de Australia que les permitió crear un sistema de filtración de agua proveniente de lavadoras.
“Ahora el huerto recupera esas aguas grises para poder llegar, porque nos afectó mucho la sequía”.

Lo mejor, es que las actividades de la organización no paran y próximamente, el 23 de noviembre, se llevará a cabo el “Reciclatón”. Desde las 10:00 de la mañana estarán juntando pet, aluminio, cartón y vidrio para mejorar su sistema de compostaje y poder seguir con su programa “Basura por comida” en el que las personas llevan su basura orgánica a cambio de comida del huerto.
El siguiente paso de Grana Vita: un laboratorio comunitario
Actualmente, Grana Vita ya está registrada como asociación civil. Sin embargo, el objetivo es que además de huerto, ahora sea también un laboratorio comunitario que mezcle los conocimientos técnicos con los saberes comunitarios.
“Queremos hacer una unión. Que haya una parte técnica en la que las y los vecinos puedan saber de qué calidad es el suelo, de qué calidad es el agua que se está utilizando, pero que también podamos recuperar sus saberes”, expresó Paola.
Uno de los grandes retos que enfrenta Grana Vita es la falta de recursos económicos. No obstante, una de las principales metas que tiene es replicar este tipo de espacios, porque, aunque actualmente ya existen varias redes de huertos en el país, todavía falta mucho por hacer.
“Lo que queremos es que experiencias como la nuestra se repliquen, pero desde la comunidad y fortaleciendo los liderazgos comunitarios”.
Las mujeres y su papel fundamental en Grana Vita

Aunque Grana Vita nació y está creciendo con el trabajo de toda la comunidad, las mujeres han ocupado un papel elemental en cuestiones de liderazgo. Ariz, por ejemplo, se encarga de tejer lazos entre los integrantes de la colonia y visibilizar la importancia que tiene el huerto para todos los vecinos.
“Hay un trabajo que normalmente no se visibiliza, que no se nombra, que es el de estar creando comunidad. Incluso, dar a conocer de boca a boca, las funciones que tiene el espacio”, señala Paola.
Sumado a las tareas de convencimiento, acciones como las que realizan Paola y Ariz están contribuyendo a que se garanticen derechos básicos como el esparcimiento y el acceso a un ambiente sano.
Su historia es muestra de que la apropiación del espacio público puede tener resultados visibles que van desde el cuidado del medio ambiente hasta la creación de una comunidad en la que todas y todos brillen.
“Para que puedas vivir bien, tienes que cambiar algo. Yo les diría que se empoderen, que convenzan a la gente, sí es un trabajo fuerte, pero vale mucho la pena voltear y ver que un foco rojo, ya es un foco verde”.
