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Cada 30 de junio se conmemora el Día Internacional del Parlamentarismo, y con él, surge una pregunta urgente: ¿cómo vamos en la paridad de género en el Congreso mexicano? Las cifras indican que hemos alcanzado el 50 por ciento de representación femenina en ambas cámaras. Pero no puede ignorarse el hecho de que nos queda un largo recorrido en cuanto a equidad sustantiva. Más allá de los números, persisten resistencias estructurales que limitan el poder real de las legisladoras y, por ende, la garantía de los derechos de las mujeres.

Establecido en 2018 por la ONU, este día busca reconocer el papel de los parlamentos en la democracia, la rendición de cuentas y la transparencia. La fecha coincide con el aniversario de la Unión Interparlamentaria, la organización parlamentaria más antigua del mundo. En 2025, el tema central es la equidad de género, con el lema: “Achieving gender equality, action by action”. El lema nos invita a analizar y repensar el avance de la paridad de género en el Congreso, especialmente en México.
En ese contexto, nuestro país se presenta con avances importantes. Desde 2019, la Constitución y las leyes secundarias garantizan paridad vertical (50 por ciento de mujeres en candidaturas por tipo de cargo) y paridad horizontal (50 por ciento en todos los estados).
Avances y límites de la paridad de género en el Congreso
La paridad de género en México parece, desde una perspectiva inicial, un logro consolidado. Actualmente, hay 64 senadoras y 250 diputadas federales, en cumplimiento con la ley. Pero ¿tener el 50 por ciento de los escaños significa tener el 50 por ciento del poder?
En la práctica, no. Las comisiones parlamentarias más influyentes —como energía, defensa o finanzas— siguen presididas mayoritariamente por hombres. En contraste, temas considerados “menores” o “sociales” recaen sobre diputadas y senadoras. Esta distribución desigual reproduce un viejo patrón: las mujeres están, pero no deciden en los espacios estratégicos.
Además, muchas legisladoras enfrentan obstáculos para liderar dictámenes clave. La resistencia interna, los sesgos institucionales y la superposición de roles limitan su participación sustantiva.
Paridad de género en el parlamentarismo: de la presencia al poder
Hablar de paridad de género en el parlamentarismo implica ir más allá de los porcentajes. Significa garantizar que las mujeres tengan voz real en la toma de decisiones, impulsen iniciativas con enfoque de género y transformen la agenda legislativa.
Organizaciones como ONU Mujeres e Inmujeres monitorean constantemente si la paridad se cumple también en los cargos de dirección parlamentaria. El objetivo no es solo estar presentes, sino ser escuchadas y respetadas en todos los espacios.
El reto es el mismo para todos y todas: construir una democracia realmente paritaria. México ha dado pasos importantes en términos legales. Pero la paridad de género en el Congreso aún no se traduce plenamente en poder compartido. Para lograr una democracia paritaria, se requiere voluntad política, transparencia institucional y presión constante de la sociedad civil. Este 30 de junio, el llamado no es solo a celebrar: es a trabajar por que la igualdad sea sustantiva, no simbólica.
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