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Ibeth Zamora, conocida como Ibeth “La Roca” Zamora, decidió poner fin a su carrera profesional en el boxeo a los 36 años para dedicarse a la maternidad, un capítulo que había pospuesto por la intensidad de su trayectoria deportiva.

Originaria de San Cristóbal Huichochitlán, Toluca, Ibeth “La Roca” Zamora inició en el boxeo a los 15 años. A lo largo de casi dos décadas, se convirtió en una de las figuras más destacadas del pugilismo femenil mexicano, obteniendo títulos mundiales en tres divisiones: paja, minimosca y mosca.
Con este logro, se convirtió en la primera mexicana en conquistar campeonatos en estas categorías, consolidando su legado en la historia del boxeo.
El retiro y la maternidad
En entrevistas recientes con medios mexicanos, Ibeth compartió que su decisión de retirarse se vio influenciada por la maternidad. Señaló que, a diferencia de los hombres, las mujeres enfrentan desafíos físicos que pueden complicar la continuación de su carrera después de convertirse en madres. La pérdida de su propia madre el año anterior también la llevó a reflexionar sobre sus prioridades y el rumbo de su vida. Finalmente, tras el nacimiento de su hijo en abril de 2025, decidió colgar los guantes y concentrarse en su familia.
Este paso refleja no solo una elección personal, también un mensaje poderoso sobre cómo las atletas pueden redefinir sus vidas y carreras sin renunciar a sus sueños. Ibeth Zamora muestra que priorizar la maternidad no disminuye el valor de una carrera. Amplía la noción de éxito, integrando la salud emocional y la familia como parte esencial del legado de una deportista.

Legado de Ibeth “La Roca” Zamora
El récord profesional de Ibeth es impresionante: 33 victorias, 8 derrotas y 13 nocauts. Entre sus triunfos más destacados se encuentran victorias frente a Melissa McMorrow y Chaoz Minowa, lo que reafirma su nivel competitivo y su impacto dentro del deporte. Como boxeadora, Ibeth Zamora no sólo dominó el ring: se convirtió en un referente de resiliencia, disciplina y determinación para mujeres de todas las edades, especialmente aquellas provenientes de comunidades indígenas como la otomí.
Ibeth deja atrás una carrera que inspiró a generaciones de mujeres a perseguir sus metas en el deporte y en la vida. Su historia de superación, valentía y amor por el boxeo establece un modelo para futuras atletas que buscan equilibrar pasión, logros y vida personal. Su retiro marca el fin de una era en el pugilismo mexicano, pero el legado de Ibeth perdurará como ejemplo de fuerza, determinación y compromiso con la autenticidad.
