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¿Cómo se pasa de estudiar Administración Turística a liderar la restauración de uno de los ecosistemas más amenazados de México? Itzel Rojas es un ejemplo poderoso de transformación personal, compromiso ambiental y liderazgo comunitario. Desde Palmillas, en Escuinapa, Sinaloa, ha logrado un impacto local con resonancia internacional, convirtiéndose en referente en la conservación de humedales.

Itzel Rojas inició su formación en la Universidad de Occidente sin imaginar que el futuro la llevaría a proteger los manglares de Marismas Nacionales, una reserva natural de 220 mil hectáreas entre Sinaloa y Nayarit. Su vida cambió al participar en un programa académico sobre restauración ecológica. Desde entonces, ha enfocado su energía en reforestar y proteger este ecosistema clave para la biodiversidad y la mitigación del cambio climático.
Su metodología es clara y efectiva: restauración pasiva mediante canales que permiten la germinación natural de semillas de mangle, combinada con educación ambiental comunitaria. En apenas dos años, ha logrado recuperar más de 100 hectáreas, con mangles jóvenes que ya alcanzan un metro de altura.
Itzel Rojas: liderazgo desde lo local, con visión global
Lo que la distingue no es sólo su conocimiento técnico, también su enfoque comunitario. Ha trabajado con niñas, niños y jóvenes para enseñar el valor ecológico de los manglares: como barreras naturales ante huracanes, hábitat de especies migratorias y sumideros de carbono.
Además de la reforestación, colabora con investigadores de la UNAM en monitoreo científico, colocando anillos de identificación en aves. Participó en el Verano Científico (VENCE) con 49 jóvenes de toda América Latina y representó a Sinaloa en el Premio Nacional al Mérito Forestal en la categoría Mujer Forestal, organizado por CONAFOR y la UNAM.
Reconocida como la Guardiana de los Manglares
El título no es casual: Itzel ha sido reconocida por su compromiso ambiental con el Premio Talento Forestal 2015 de la Sociedad Mexicana de Recursos Forestales. En palabras suyas, “la mayor amenaza no son los huracanes, sino la ignorancia humana sobre el valor ecológico de los manglares”. Su trabajo refleja los principios que priorizan al cuidado de lo común, el conocimiento compartido y la sostenibilidad. No solo restaura manglares, sino que siembra conciencia colectiva. Su liderazgo demuestra que la ciencia también puede tener rostro comunitario.
Hoy, Itzel Rojas continúa trabajando en Marismas Nacionales, formando redes, educando y restaurando hectárea por hectárea con paciencia y convicción. Su historia es una prueba de que el cambio es posible cuando se combinan pasión, conocimiento y acción local. La Guardiana de los Manglares no solo protege un ecosistema: inspira una nueva forma de habitar el territorio.
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