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El pasado 5 de mayo, la diplomática colombo-uruguaya Laura Gil fue elegida como secretaria adjunta de la OEA, convirtiéndose en la primera mujer en asumir ese cargo. Su trayectoria no se reduce a una designación histórica. Su historia personal y profesional revela un compromiso sostenido con la paz, los derechos humanos y la justicia de género.

Laura Gil es mucho más que una diplomática. Con más de treinta años de experiencia en cooperación internacional, feminismo y construcción de paz, su carrera ha estado enfocada en transformar las instituciones desde adentro. Nacida en Montevideo y nacionalizada colombiana desde 1993, se formó en EE. UU. en el Saint John’s College y en la Fletcher School de la Universidad Tufts, donde obtuvo un máster en Leyes y Diplomacia.
| Mira el momento en que la diplomática asume el cargo
A lo largo de su carrera, ha trabajado como profesora, analista política, consultora en derechos humanos y columnista. Desde espacios como Blu Radio, El Tiempo o Línea del Medio, impulsó debates públicos sobre feminismo, paz y ética en la política. Además, dirigió la consultoría “Diálogos y Estrategias”, especializada en justicia transicional y atención a víctimas del conflicto armado.
Laura Gil en la política exterior feminista
En 2022, fue nombrada viceministra de Asuntos Multilaterales en el gobierno de Gustavo Petro. Desde allí, propuso una política exterior feminista con tres pilares: participación amplia, interseccionalidad e impulso a la paz. Su paso por la cancillería consolidó su perfil internacional y la posicionó como referente regional en diplomacia con enfoque de género.

Más tarde, fue designada como embajadora en Austria y representante permanente ante la ONU en Viena, además de representar a Colombia ante países como Eslovaquia, Eslovenia y Croacia. Uno de sus logros más visibles fue liderar una resolución en la Comisión de Estupefacientes de la ONU, que revisa críticamente la política global antidrogas e incluye el reconocimiento cultural de la hoja de coca.
Su rol como secretaria adjunta de la OEA
Con 19 votos a favor, la diplomática fue elegida por la Asamblea General Extraordinaria para el periodo 2025–2030. Su elección es significativa por romper techos de cristal, además de representar una apuesta clara por una OEA más transparente, inclusiva y cercana a los pueblos. Su agenda incluye revisar el funcionamiento institucional, reducir costos operativos y establecer alianzas público‑privadas que garanticen sostenibilidad. Además, su liderazgo buscará fortalecer los pilares de la organización: democracia, derechos humanos, seguridad multidimensional y desarrollo integral.
¿Qué podemos esperar de su liderazgo? El reto de Laura Gil es doble: transformar la OEA desde una visión feminista y mantener su compromiso ético con los derechos humanos. Su elección abre nuevas posibilidades para una diplomacia más justa, participativa y eficaz.Con su llegada, la secretaria adjunta de la OEA ya no es solo un cargo técnico, sino una plataforma de cambio con rostro de mujer.
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