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Imagina esto: eres diagnosticada con depresión, y pasas años buscando remedios que alivien tu salud mental sin tener éxito. El vacío continúa presente… Esta fue la realidad de Lorena Rodríguez, una joven colombiana que, tras 17 años viviendo con depresión severa, decidió dar un paso radical hacia la esperanza. Se sometió a una cirugía cerebral. Esta historia marca un antes y un después en la salud mental en América Latina.

Lorena Rodríguez, de 27 años y oriunda de Garagoa, Boyacá, fue diagnosticada con depresión y ansiedad desde los 10 años. A pesar de seguir terapias psicológicas, tratamientos farmacológicos y diversas alternativas, su condición se mantenía sin cambios. Su caso es un ejemplo claro de depresión refractaria, es decir, una forma de la enfermedad que no responde a al menos cuatro tratamientos convencionales.
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El 9 de abril , su vida cambió cuando fue intervenida quirúrgicamente en el Hospital Internacional de Colombia. Se convirtió en la primera persona en el país —y la primera mujer— en recibir una cirugía de estimulación cerebral profunda (DBS por sus siglas en inglés) para tratar esta condición.
¿Qué es la Estimulación Cerebral Profunda?
Este procedimiento consiste en implantar electrodos en áreas específicas del cerebro vinculadas al estado de ánimo. La operación, que duró alrededor de seis horas, se realizó mientras Lorena estaba despierta. Esto permitió al equipo de neurocirujanos ajustar los electrodos en tiempo real, buscando impactos inmediatos sobre sus emociones.

A tres meses de la intervención, Lorena ha reportado una mejora notable. Recuperó el interés por actividades cotidianas, volvió a arreglarse, salir de casa y —como ella lo describe— fue “como volver a nacer”.
Lorena Rodríguez, pionera en salud mental y feminismo médico
El caso de Lorena no solo es un avance en la medicina, sino un momento clave en el reconocimiento de la salud mental como una urgencia con perspectiva de género. Según la OMS, el 6 por ciento de las mujeres adultas vive con depresión cada año, frente al 4 por ciento de los hombres. Estudios como el SWAN han revelado que las mujeres presentan entre 1.5 y 2 veces más probabilidad de experimentar episodios depresivos, con mayor intensidad y recurrencia.
Este patrón no es casual: se relaciona con la carga de trabajo no remunerado, la violencia de género, los desequilibrios hormonales y las desigualdades estructurales que atraviesan la vida de las mujeres.
Más allá del bisturí: un cambio de paradigma
Aunque la estimulación cerebral profunda no representa una cura definitiva, sí ofrece una opción real para quienes han agotado otros caminos. Casos como el de Lorena abren el debate sobre qué tan lejos estamos dispuestas a llegar por una vida digna. Su decisión no fue simple ni rápida, pero fue valiente y profundamente ética.
Hoy, Lorena Rodríguez no solo es símbolo de avance médico, sino de una lucha silenciosa que muchas mujeres enfrentan cada día. Su historia visibiliza un problema urgente y demuestra que la ciencia, con enfoque feminista, puede ofrecer nuevas respuestas.
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