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La presidenta Claudia Sheinbaum develó seis esculturas de mujeres ancestras en el Paseo de las Heroínas en Reforma.
La develación es un acto de justicia histórica y una sólida postura de parte del país en contra del machismo, el clasismo y el racismo.
“No se trata únicamente de nuevas esculturas en el espacio público, sino de un reconocimiento explícito a quienes han sostenido, desde sus comunidades y a lo largo de los siglos, quizá milenios, la vida cultural, social y espiritual de México”, declaró Sheinbaum.
¿Quiénes son estas seis mujeres?
Tz’ak-b’u Aha
Conocida como “La reina roja”, Tz’ak-b’u Aha fue una mujer maya que nació dentro de la familia real de los Teub. Se casó con Pakal, gobernante de Palenque, con el objetivo de consolidar alianzas políticas.
Durante el mandato de Pakal y “La reina roja” se impulsaron las artes, las ciencias, se construyeron grandes pirámides y templos. Además de las dos únicas tumbas de sarcófago en Mesoamérica para ellos.
Tz’ak-b’u Aha, una de las pocas mujeres con un estatus elevado en la política de la época, falleció a los 58 años.
Tecuichpo-Ixcaxochitzin
Tecuichpo-Ixcaxochitzin, conocida también como Isabel Moctezuma, fue hija de Moctezuma Xocoyotzin (último Huey Tlatoani mexica) y precursora de la emancipación de la esclavitud en México.
Años después de la llegada de los españoles a Tenochtitlán, Tecuichpo quedó al cuidado de Hernán Cortés, quien la mandó bautizar en 1526 (el nombre de Isabel fue en honor a la reina Isabel de Castilla).
Poco antes de morir en 1550, Tecuichpo escribió en su testamento lo que se considera el primer acto de emancipación de la esclavitud registrado en América:
Quiero y mando y es mi voluntad que todos los esclavos, indios e indias naturales de esta tierra, que el dicho Juan Cano mi marido y yo, tenemos por nuestros propios, por la parte que a mí me toca sean libres de servicios y servidumbres y cautiverios, y como personas libres hagan de sí a su voluntad porque yo no los tengo por esclavos, y en caso de que lo sean, quiero y mando que sean libres”.
Señora 6 Mono
Ñuñu, conocida como Señora 6 Mono, fue una mujer mixteca educada desde niña para gobernar el señorío de Jaltepec en el actual estado de Oaxaca.
La mujer mixteca nunca dudó en defender a su pueblo del expansionismo de 8 Venado, un señor de la guerra.
Ñuñu, quien vivió del año 1073 al 1101, es la imagen de la fuerza, valentía y sabiduría de las mujeres que a lo largo de la historia han defendido sus comunidades indígenas.
Xiuhtlaltzin
Xiuhtlaltzin fue la séptima gobernante de los toltecas y ,junto a su esposo Mitl, gobernó la ciudad de Tollan-Xicotitlán (actualmente Tula) convirtiéndola en el centro político, económico y cultural más importante de la región.
Tras la muerte de Mitl, Xiuhtlaltzin fue proclamada gobernante por el pueblo a pesar de que la tradición dictaba que quien debía ser el sucesor era su hijo Tecpalcatazin.
El pueblo eligió romper las reglas establecidas y nombrar gobernante a Xiuhtlaltzin gracias a que ella y su esposo siempre procuraron el bienestar de la gente de su ciudad.
Xiuhtlaltzin gobernó cuatro años hasta su muerte.
Malintzin
Poco se sabe de la vida de Malintzin antes de que se convirtiera en la traductora y negociadora política de Hernán Cortés.
Malintzin, también conocida como La Malinche, fue entregada a los españoles como parte de un grupo de mujeres esclavas. Cortés mandó bautizar a estás mujeres y ella comenzó a ser llamada Marina.
Fue gracias a su papel de traductora y mediadora política que Malintzin pasó a la historia ya que hizo posible la comunicación entre representantes indígenas y Cortés y su gente. Fue así que su nombre aparecería en muchos documentos tanto españoles como indígenas.
Cabe destacar que en el caso de Malintzin, la presidenta Sheinbaum declaró que incluirla en el Paseo de la Heroínas no es abrir viejas heridas sino cerrar una deuda histórica.
Eréndira
Eréndira fue una mujer purépecha que combatió la conquista española y aprendió a montar a caballo para poder hacerlo.
La princesa purépecha incluso se enfrentó a su ex prometido Nanuma, quien decidió rendirse y no pelear por su pueblo como Eréndira se lo pedía.
Eréndira sería recordada como la líder de la resistencia purépecha.
