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¿Cómo fue posible que una mujer lograra abrir camino en la política mexicana mucho antes de que las mujeres tuvieran derecho al voto? La vida y la lucha de Rosa Torre González, una destacada maestra y política, responde. Su valentía y visión marcaron un hito en la historia del feminismo y la participación política en México.

Rosa Torre González nació el 30 de agosto de 1890 en el barrio de Santa Ana, Mérida, Yucatán. Desde joven recibió una educación avanzada bajo la tutela de Rita Cetina Gutiérrez, quien promovía un aprendizaje integral para mujeres, incluyendo materias como derecho constitucional, astronomía y matemáticas. Torre pronto se convirtió en maestra y política, impartiendo clases en la escuela Santa Ana para niñas y demostrando un compromiso profundo con la educación femenina.
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Durante la Revolución Mexicana, Torre se involucró activamente en el movimiento maderista y participó en tareas de propaganda. Tras el asesinato de Madero en 1913, colaboró en actividades de espionaje contra Victoriano Huerta. Más adelante, durante la intervención de Salvador Alvarado en Yucatán, trabajó como enfermera para las tropas revolucionarias y continuó su formación en la escuela normal del estado. Su participación activa en la sociedad la consolidó como una activista feminista comprometida con los derechos de las mujeres.
Liderazgo en el movimiento feminista y político
En 1916, Torre participó en el Primer Congreso Feminista Mexicano realizado en Yucatán y presidió el segundo con gran éxito. En 1919, junto con Elvia Carrillo Puerto, fundó la Liga Feminista “Rita Cetina Gutiérrez”, enfocada en combatir la prostitución, las drogas, el alcohol y la superstición, además de impartir educación sobre higiene, cuidado infantil, economía y control de la natalidad. También supervisó escuelas y hospitales, fundó un orfanato estatal y organizó más de 45 ligas feministas, involucrando a más de 5 mil 500 trabajadoras.

En 1922, bajo el gobierno de Felipe Carrillo Puerto, se debatió permitir a las mujeres votar y ocupar cargos públicos. Aunque la legislatura no aprobó formalmente estos derechos, Torre se postuló como regidora del ayuntamiento de Mérida y ganó las elecciones del 7 de noviembre con el apoyo del gobernador, convirtiéndose en la primera mujer en México en ocupar un cargo por elección popular. Su mandato se vio interrumpido con el asesinato de Carrillo Puerto, pero su logro simbolizó un triunfo histórico para las mujeres mexicanas.
El legado de Rosa Torre González
La participación política de las mujeres era prácticamente inexistente a principios del siglo XX. Su rol y su éxito como activista feminista sentaron precedentes fundamentales, demostrando que la educación, la organización comunitaria y la valentía podían abrir caminos inéditos para la igualdad de género. Su historia refleja la lucha por derechos como la educación, el trabajo, el desarrollo intelectual y la participación política femenina, dejando un legado que sigue inspirando a las nuevas generaciones.
Hoy, Rosa Torre González es recordada como una pionera que transformó la historia política y social de México, enseñando que la inclusión y el liderazgo femenino son esenciales para la construcción de sociedades justas y equitativas.
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