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Cuando hablamos de historias de resiliencia y transformación, pocas son tan inspiradoras como la de Stefanie Reid. La reconocida deportista, que pasó más de una década destacando en los Juegos Paralímpicos, sorprendió al mundo al comenzar una nueva etapa en un terreno inusual: el patinaje sobre hielo.

La vida de Stefanie Reid cambió para siempre a los 16 años, cuando un accidente náutico le provocó la amputación por debajo de la rodilla de su pierna derecha. Lejos de rendirse, canalizó su energía en el atletismo adaptado y se convirtió en una referente internacional.
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Compitió en la categoría T44/F44 y representó primero a Canadá en los Juegos de Pekín 2008, donde ganó bronce en los 200 metros. Posteriormente, defendió la bandera de Gran Bretaña, obteniendo dos medallas de plata en salto de longitud en Londres 2012 y Río 2016. En 2017, se consagró campeona del mundo en esa disciplina y en 2018 recibió el reconocimiento como Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE) por sus servicios al deporte paralímpico.
Stefanie Reid y el reto del patinaje sobre hielo
Tras anunciar su retiro en 2022, con 37 años, la atleta británica encontró un nuevo desafío en el hielo. Participó en el programa Dancing on Ice, donde utilizó una prótesis adaptada para patinar, conocida como “skating leg”.

Aprender a patinar con una prótesis no es un simple reto físico: implica repensar los movimientos básicos, como frenar, girar o mantener el equilibrio. Reid ha señalado la importancia de contar con adaptaciones razonables, recordando que muchas pruebas estándar en deportes sobre hielo no consideran las necesidades de las personas con discapacidad.
Más que deporte: un mensaje de inclusión
El paso de Stefanie al hielo no fue solo personal, también profundamente político en términos de visibilidad. Demostró que los obstáculos no siempre están en el cuerpo, sino en las estructuras, la falta de apoyo tecnológico o la rigidez de las reglas deportivas. Su ejemplo resuena como un llamado a transformar el deporte en un espacio más inclusivo, donde las personas con discapacidad puedan experimentar disciplinas diversas, sin que se les limite a unas pocas opciones.
Más allá de las medallas, Stefanie Reid nos recuerda que la verdadera victoria está en atreverse a explorar lo desconocido. Su paso del atletismo de élite al hielo simboliza que los límites pueden reformularse y que la innovación es posible con voluntad, acompañamiento y recursos adecuados. Su historia inspira a quienes viven con una discapacidad y también interpela a instituciones, entrenadores y públicos: el cambio real ocurre cuando se abren puertas, se ofrecen adaptaciones y se celebran las diferencias.
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