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¿Cuántas veces has querido usar tacones y por una u otra razón decidiste que no era la mejor opción? ¿qué te llevó a esa reflexión? ¿cuál es el calzado que utilizas para salir a trabajar?
Y es que el medio de comunicación “Broquel Magazine” abrió la conversación sobre este calzado con una sencilla pregunta “¿usar tacones es un privilegio?” y “¿Quién puede realmente usarlos sin que su día se vuelva más difícil?”.
La pregunta puede parecer superficial a simple vista, pero tiene una respuesta compleja.

Usar tacones no es el problema, es el trayecto
La primer premisa de la que parte el artículo es recordar que los tacones no se hicieron para la clase trabajadora.
Este calzado nació como una herramienta para la guerra en el siglo XVI, después llegaron a la mano de la aristocracia y se volvieron un accesorio que mostraba la riqueza y los diferenciaba de las clases bajas.
Ojo, porque los tacones no fueron diseñados para caminar grandes distancias, tampoco para realizar trabajo físico.
Incluso fue un calzado hecho para hombres, las mujeres pudieron acceder a él hasta los años 1630 cuando las mujeres decidieron incluir en su estética accesorios que antes eran usados únicamente por hombres. Hasta el siglo XIX se convirtieron en un accesorio femenino.
¿Qué se necesita para usar tacones?
“Broquel Magazine” recuerda que para utilizar este tipo de zapatos es necesario contar contar con tiempo, un entorno cómodo y seguro.
“Más allá de su apariencia, el tacón se mueve en una intersección extraña entre estética, poder, salud y presión social… algo tan pequeño como la altura del zapato puede revelar la forma en la que se mueve la ciudad”, se lee en su publicación.
El punto clave se encuentra en el poder de elegir usar o no usar tacones, pues en algunos empleos “la buena imagen” o el uso de uniformes es un requisito que imponen los lugares de trabajo.
El segundo factor es “utilizar tacones sin que se vuelva un problema logístico”. Para poder usar tacones sin que se convierta en un obstáculo tiene que ser un camino corto y plano.
Sin embargo, mucha gente debe caminar varias cuadras, utilizar el transporte público, sortear caminos con baches, entre otras cosas.
Quienes pueden utilizar tacones por estética tienen el privilegio de “control sobre su entorno, transporte privado, superficies cuidadas, espacios donde el cuerpo no tiene que resistir”, enfatiza la revista.
Los mismo ocurre con la moda como una forma de expresión. La plataforma autogestiva que busca impulsar la moda crítica en México y Latinoamérica, Melodrama Mx, realizó un artículo en el que señalan que “la clase trabajadora no se puede dar el lujo de ser fashion icon”.
¿Por qué? Según los testimonios que recopilaron, las personas trabajadoras deben vestirse según el código de vestimenta de la empresa o de acuerdo al dinero que pueden invertir en ropa.
Incluso el transporte y tiempo que invierten en los traslados de casa al lugar de trabajo juegan un papel fundamental en la elección de la ropa que usarán.
