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Siendo un reflejo del contexto sociohistórico y un vestigio de los acontecimientos que marcan una etapa de la historia, la moda además de considerarse un arte es también una manera de expresar las inconformidades y posturas políticas. Un ejemplo de esto fue la icónica Reina del Punk, Vivienne Westwood.

Más que sólo elegir qué usar y qué combinar, la moda es política. Y esta característica se le atribuye desde la antigüedad, pues las sociedades ancestrales usaban la vestimenta para reflejar sus posiciones sociales. La relevancia del trabajo que desempeñan las y los diseñadores de moda yace en la trascendencia. Es decir, la moda resulta una evidencia histórica de la memoria colectiva. Una de las mayores exponentes contemporáneas fue Vivienne Westwood, conocida como la Reina del Punk.
Después de estudiar moda y orfebrería en el Harrow School of Art, alimentando su pasión por la joyería y el diseño, Vivienne conoció al Manager de la banda Sex Pistols. Junto a él, la diseñadora abrió la boutique Let it Rock, que vería nacer la imagen estética de la subcultura punk.
Influencia de Vivienne Westwood en el Punk
Con diseños basados en camisetas de frases irreverentes, botones, pieles y telas rasgadas, el estilo de Vivienne Westwood pronto se convirtió en la imagen de la banda. Durante su primer recital, los Sex Pistols usaron piezas decoradas con cadenas y navajas de afeitar, dándoles una imagen agresiva y vanguardista. Aspecto que posteriormente se volvió la estética del movimiento punk.
Esta subcultura tiene desde sus inicios ideales de oposición a la autoridad, defensa de los derechos, rebelión y libertad individual. Esta rebelión la plasmó Vivienne Westwood en sus diseños al conseguir un lugar en las pasarelas de Londres, donde la colección Pirates llegó para reemplazar las ceñidas siluetas por prendas holgadas a base de cuero.
Otra manifestación de la postura antiautoritarista de Vivienne Westwood es su logo. Éste combina elementos de las joyas de la corona inglesa junto con un anillo alusivo a Saturno. Sus ideales y posturas irreverentes en contraste con estos elementos gráficos reflejan su pertenencia a la subcultura punk.
Entre sus colecciones más memorables destacan los Rocking Horse Shoes de 1985. El calzado de esta línea se caracterizó por sus anchas plataformas y cintas similares a las de unas zapatillas de ballet. También destacó la colección Harris Tweed de 1987, que combinó cuadros estilo tartán en atuendos en capas que a menudo incluían corsets.
No podemos dejar de mencionar sus icónicos diseños nupciales. El más famoso dentro de la cultura pop lo usa Sarah Jessica Parker en su papel de Carrie en la película de la famosa serie “Sex and the City”. Incluso después de más de dos años de su fallecimiento, la diseñadora sigue dando de que hablar con su legado en la moda y la política.
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