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Yahel Leguel es el nombre de una psicóloga y tanatóloga que desde hace más de siete años, se convirtió en una sobreviviente del cáncer de mama. Ahora, no solo acompaña a más sobrevivientes, sino que sube montañas con ellas, dejando clara la importancia de luchar en colectivo.
En entrevista para Mente Mujer, Yahel compartió su historia y expresó la necesidad de que el cáncer se aborde desde todas sus aristas no solo en el “mes rosa”, sino los 365 días del año.
“Tener presente que el cáncer es todo el año y que hay que hablar del cáncer como es, todo el año. Hay que estar educando a la sociedad de la importancia de las revisiones periódicas, de la importancia del autocuidado, de la importancia de la salud mental, de todas estas esferas que generan bienestar los 365 días del año, porque pues desafortunadamente los diagnósticos de cáncer son todos los días, no nada más en octubre”.
¿Quién es Yahel Leguel?
Yahel Leguel es psicóloga y tanatóloga de profesión. Amante del arte, el cine, la lectura y los viajes, trabaja de forma independiente dando capacitaciones a empresas sobre salud mental, dando clases e impartiendo conferencias.
Además de pasar tiempo con su esposo, una de sus más grandes pasiones es salir. Incluso, forma parte de Cimas de la esperanza, un grupo de sobrevivientes de distintos tipos de cáncer con las que sube montañas “demostrando que la vida después de esta enfermedad es posible”. Prueba de ello es su historia.

El diagnóstico que cambió la vida de Yahel
Yahel hizo su especialidad en Psicología en el Hospital General de la Ciudad de México. Recuerda que, cuando se encontraba en el área de oncología, había una doctora que les hizo una importante recomendación: no pasar por alto si se llegaran a sentir “una bolita”.
Un día, cuando tenía 32 años de edad, Yahel se encontraba acostada y comenzó a sentir algo. Siguiendo el consejo de la doctora acudió a realizarse un ultrasonido. Aunque primero, el estudio resultó negativo, tras insistir, la joven confirmó que tenía cáncer de mama.
“Yo me aferré y le dije a mi ginecólogo. Lo quitaron, le hicieron una biopsia y ya en la biopsia salió que era un cáncer de mamá en una etapa avanzada. Entonces, ahí fue cuando empezó todo el proceso”.
A pesar de que Yahel es psicóloga, el impacto de la noticia no fue menor. Desde el primer momento, la joven experimentó un miedo que incluso le hizo pensar que estaría por pasar la última navidad de su vida: la reacción inicial es pensar que uno se va a morir y mucho miedo a todo lo que venía”.

Del miedo a la lucha…
Pese al temor que la noticia le causó, el apoyo de sus oncólogas y de sus redes de apoyo fue fundamental para que Yahel decidiera iniciar su tratamiento y comenzar su lucha contra el cáncer.
“Un día entendí que, pues sí, el camino era difícil, pero que tenía de dos: o lo hacía o me moría (…) Yo llegué con un diagnóstico avanzado, yo llegué en una etapa 3B, entonces, pues era, o lo haces o ya ahí te quedas, ¿no? Como que no había opción y pues dije, ‘bueno, si ya de por sí el proceso es difícil, pues vamos a tratar de quitarle peso a esa mochila y llevarlo lo mejor que se pueda’”.
Tras tomar la decisión de enfrentar su proceso de la mejor manera, Yahel abrió un blog en internet en el comenzó a compartir su vivencia. Así fue como conoció a más personas que se encontraban en un camino similar al suyo. Sin embargo, especialmente se acuerda de una chica que le presentó un amigo y que prácticamente fue su guía en su andar.
A ello se le suman las personas que ha encontrado en fundaciones, talleres, encuentros o acompañamientos que le han enseñado la importancia de caminar en colectivo o incluso, escalar cimas juntos.

Yahel y su camino por las montañas
Si bien es cierto que el cáncer de mama le cambió la vida a Yahel, también le enseñó que los grandes retos no son obstáculo para dejar de subir a la cima. A lo largo de su trayecto, aprendió a resignificar pérdidas y valorar su nueva versión, al grado de decir que:
“La Yahel que soy ahora me cae mucho mejor que la Yahel que era antes del cáncer, estoy orgullosa de quien me convertí”.
Y es que la nueva Yahel se ha encargado no solo de inspirar y acompañar a más sobrevivientes, sino de escalar montañas con ellos, convirtiéndose así, en la prueba de que el cáncer no es sinónimo de muerte si se detecta a tiempo y se atiende de forma integral.

Yahel es un mensaje de que cada historia vale la pena. Pero también de que la información es elemental para disminuir la incertidumbre y de que en luchas tan complicadas como el cáncer, lo mejor es ir poco a poco.
“Yo le diría a la Yahel del pasado que un día va a estar en las montañas celebrando la vida con otros sobrevivientes”.