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¿Es posible que una planta tradicional mazateca ayude a tratar el cáncer de mama? Esa es la pregunta que ha guiado la trayectoria de Zoila Mora, una investigadora indígena que está revolucionando el diálogo entre ciencia moderna y conocimiento ancestral. Su trabajo ofrece una respuesta esperanzadora.

Desde Chiquihuitlán de Benito Juárez, Oaxaca, Zoila Mora aprendió a reconocer plantas y sus usos en la medicina gracias a sus padres agricultores. Esta conexión íntima con la naturaleza fue la semilla que la llevó a estudiar Ingeniería Agronómica. Más tarde, la llevó a especializarse en bioquímica a través de una maestría en Desarrollo Regional y Tecnológico.
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Su camino científico fue tan riguroso como conectado a su cultura: trabajó con hongos Pleurotus ostreatus, realizó investigaciones genéticas con chiles serranos en el CINVESTAV antes de concentrarse en plantas endémicas.
Zoila Mora y la “Hierba del Cáncer”
En su doctorado, Zoila centró su atención en Tournefortia mutabilis, también conocida como “la hierba del cáncer“. Esta planta, ya utilizada por curanderos mazatecos en infusiones, mostró actividad antiproliferativa en cultivos experimentales de células de cáncer de mama. La conclusión no solo autenticó el conocimiento ancestral, sino que también abrió la puerta a posibilidades reales de tratamientos alternativos con una base científica.
Al finalizar su maestría, aisló hongos endófitos de Taxus globosa, permitiendo la producción de paclitaxel, un agente anticancerígeno ampliamente utilizado en todo el mundo. Este enfoque entre la etnobotánica y la ciencia moderna coloca a Zoila como una experta en biología y química con una visión intercultural.
Compromiso con la Comunidad y la Equidad
Como mujer mazateca de ciencia, Zoila ha sido la primera en derribar muchas barreras. Su participación en el programa PEPMI (Estancias para Mujeres Indígenas en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) le permitió investigar el receptor TGFBR3, que está relacionado con la metástasis ósea. Pero su compromiso no se queda en el laboratorio: también coordinó un proyecto comunitario donde se documentaron más de cuarenta especies medicinales contra el cáncer, incluyendo entrevistas, talleres, recolección y análisis de laboratorio.

También ha promovido la participación de niñas y jóvenes indígenas en la ciencia compartiendo herramientas, experiencias y esperanza. Su trabajo fue reconocido por Mongabay Latam en el Día Internacional de las Mujeres y Niñas en la Ciencia, destacando su lucha por visibilizar el conocimiento indígena desde perspectivas feministas y éticas.
Entre la Ciencia y la Justicia Social
La carrera de Zoila demuestra que el conocimiento científico no entra en conflicto en lo más mínimo con las raíces culturales. Su contribución va más allá de la investigación: abre caminos hacia una ciencia más multifacética, equitativa y más en contacto con las realidades de los pueblos indígenas. Hoy, su legado florece como las plantas que estudia, con fuerza, paciencia y raíces profundas.
Porque al vincular la ciencia con la tradición, Zoila Mora derrota no sólo las estructuras del conocimiento, sino que también redefine lo que podría ser posible en la lucha contra el cáncer desde un punto de vista comunitario y transformador.
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