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Imagina una tortilla que no solo nutre, sino que también puede conservarse un mes sin refrigeración, ofreciendo una alternativa accesible a comunidades vulnerables. Esto no es ficción: Raquel Gómez, científica mexicana y profesora de la UNAM, lo ha hecho posible con su innovadora investigación en nutrición y microbiología.

Desde el Laboratorio de Microbiología Industrial de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM, Raquel Gómez desarrolló una tortilla enriquecida con probióticos, prebióticos, levadura de cerveza, proteína de leche, calcio y ácido fólico. Este alimento funcional no sólo combate la desnutrición, sino que también ofrece un alto valor nutricional, contribuyendo a prevenir problemas como obesidad y sobrepeso.
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El proceso de fermentación de la tortilla permite que se conserve hasta un mes a temperatura ambiente, una característica clave en zonas donde el acceso a refrigeración es limitado. Este desarrollo combina conocimiento científico con sensibilidad social, demostrando que la innovación puede ser un instrumento de equidad y bienestar.
Raquel Gómez: impacto social y científico
El proyecto ha sido reconocido por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y cuenta con una patente desde 2023. La científica continúa trabajando para ampliar el alcance de su iniciativa, buscando que más comunidades en situación de vulnerabilidad puedan beneficiarse de esta alternativa alimentaria.

Entre los logros de Raquel Gómez destaca la capacidad de generar soluciones accesibles y sostenibles que integran aspectos de nutrición, microbiología y conciencia social. La tortilla nutracéutica es un ejemplo de cómo la investigación científica puede responder a problemas estructurales, promoviendo salud y equidad en el acceso a alimentos.
La tortilla como herramienta de cambio
Más allá de sus componentes nutricionales, la tortilla representa un acto de responsabilidad social: un alimento pensado para reducir la desnutrición, adaptable a diferentes contextos y que puede ser producido en masa sin necesidad de cadenas de frío. Este desarrollo muestra cómo la ciencia aplicada puede generar un impacto tangible y duradero en la vida de miles de personas.
La labor de Raquel Gómez nos recuerda que la investigación científica tiene un poder transformador cuando se dirige hacia los desafíos sociales más urgentes. Su tortilla nutracéutica no es solo un invento: es un puente entre conocimiento, alimentación y justicia social, ofreciendo una solución práctica para comunidades que más lo necesitan.
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