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Cielo Gómez, una joven chiapaneca de raíz tseltal, se convirtió en un puente vital para quienes no hablan el idioma ni conocen sus derechos en un país extranjero. Ha transformado su experiencia de vida en un servicio comunitario indispensable para migrantes en Estados Unidos.

Cielo Gómez nació en Tenejapa, Chiapas, en una comunidad con altos índices de marginación y discriminación hacia la población indígena. Su infancia estuvo atravesada por carencias económicas y un entorno difícil, pero también por la fortaleza de su madre, una maestra bilingüe que le inculcó la importancia de la educación. Ese ejemplo sembró en ella un compromiso profundo con la justicia social.
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En 2005 emigró a Tampa, Florida, junto a su pareja. Allí encontró a una numerosa comunidad chiapaneca que enfrentaba barreras culturales y lingüísticas. Su habilidad para hablar tseltal, español e inglés se convirtió en un recurso valioso para quienes necesitaban ser comprendidos en procesos legales, hospitales o en su vida cotidiana.
Cielo Gómez: fundadora de Casa Chiapas Tampa Inc.
En 2011 fundó Casa Chiapas Tampa Inc., una organización que ofrece acompañamiento integral a migrantes indígenas. Sus principales acciones son:
- Enseñar inglés, español y lenguas mayas, fortaleciendo la comunicación y la identidad cultural.
- Impartir talleres sobre derechos laborales y civiles para enfrentar políticas migratorias hostiles.
- Brindar acompañamiento en cortes y hospitales, asegurando interpretación y apoyo en situaciones críticas.
- Colaborar con la ventanilla para pueblos originarios (VAIPOIME) del Consulado de México, acercando servicios en la lengua de cada comunidad.
Más allá de los trámites y la asesoría, Casa Chiapas se ha convertido en un espacio de encuentro y orgullo, donde la lengua tseltal y otras originarias se revalorizan como lazos de pertenencia.

Educación y liderazgo comunitario
Para Cielo, el conocimiento es una herramienta de transformación. Tras siete años de esfuerzo, en 2023 concluyó una maestría que cursó materia por materia, reafirmando su lema de vida: “educarse para educar”. Este logro académico refuerza su papel como guía y referente en la diáspora chiapaneca.
Además de su labor en Tampa, participa en actividades institucionales donde invita, en lenguas originarias, a eventos culturales que fortalecen la identidad de las comunidades migrantes. Sus palabras reflejan la esencia de su misión: “Empiezo enseñando inglés, español y maya. Continúo educando. Quiero ser inspiración para quienes desean trascender sin olvidar sus raíces.”
Hoy, la figura de Cielo Gómez simboliza resistencia, solidaridad y orgullo indígena. Su historia no solo destaca por el acompañamiento legal o educativo que brinda, también porque demuestra que es posible migrar, adaptarse y al mismo tiempo honrar la identidad cultural.
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