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En el marco del Día de la Mujer Indígena, el Palacio de Bellas Artes subió al escenario de su sala principal a mujeres y niñas indígenas. Entre sones, ritmos tradicionales y danzas los grupos musicales enaltecieron la memoria histórica y cultural mexicana.

El concierto “Por donde pasa la luna” se llevó a cabo el sábado 6 de septiembre en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes. El evento se celebró en el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena. Durante poco más de una hora, los grupos musicales presentaron un despliegue de música, danza y audiovisuales que retrataron la vida y tradiciones de distintos pueblos originarios.
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Más de medio centenar de niñas y mujeres indígenas subieron al escenario, y así reafirmaron que el arte es también un espacio de resistencia y memoria colectiva. Los boletos oscilaron entre 120 y 300 pesos, con descuentos y accesibilidad pensados para un público amplio.
Grupos musicales protagonistas
Entre las agrupaciones participantes estuvieron la Banda Femenil Ka’ux (Mixe, Oaxaca), el Colectivo de Mujeres Comcáac “Cmaam Icaheme” (Seri, Sonora), el Ensamble Tradicional Comunitario de Marimbas “Manglares de Centla” (Totonaco, Tabasco), el Ensamble Tradicional Comunitario de Son Huasteco “Cántaros de Sol” (Chontal, Veracruz) y el Trío Eyexochitl (Nahua, Hidalgo).

Cada agrupación aportó un estilo propio, desde la fuerza de las bandas tradicionales hasta la riqueza armónica de la marimba o la delicadeza de los tríos. En conjunto, ofrecieron un panorama diverso de la riqueza cultural que sostienen y transmiten las mujeres indígenas.
Voces que marcan historia
Uno de los momentos más emotivos llegó con las palabras de Concepción Hernández Gutiérrez, fundadora de la Banda Femenil Ka’ux. Ella, después de 19 años de trayectoria afirmó: “Aquí estoy, aquí estamos, no nos vamos a ir, vamos a seguir luchando”. El mensaje quedó claro: no se trató de un concierto más. Fue un manifiesto artístico. A través de la música y el canto, se defendieron las lenguas, la identidad y el derecho a existir en espacios culturales. Espacios tradicionalmente negados a las mujeres indígenas.
El coordinador nacional de Música y Ópera del INBAL, José María Serralde, subrayó que este evento significó la llegada de las culturas indígenas al Instituto. “Particularmente las mujeres indígenas abren con este ritual su llegada al INBAL”. Este concierto abrió una puerta simbólica y real. El reconocimiento de que los saberes y expresiones de las comunidades originarias son parte indispensable de la cultura nacional. Los grupos musicales indígenas ofrecieron un recital inolvidable mientras transformaban Bellas Artes en un espacio de memoria, resistencia y renovación cultural.
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