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La historia de Mujeres del Viento Florido comienza con una pregunta que aún resuena: ¿qué pasa cuando las mujeres toman un espacio históricamente negado y lo transforman en arte, identidad y resistencia? Cada una de sus notas viaja desde las montañas mixes hasta escenarios internacionales, llevando consigo música y un fuerte mensaje de dignidad.

En 2006, un grupo de mujeres originarias de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, decidió desafiar la tradición al crear una agrupación musical exclusivamente femenil en un contexto dominado por hombres. Tres años después, en 2009, esta iniciativa se consolidó como la Banda Femenil Regional “Mujeres del Viento Florido”, integrando jóvenes y adultas hablantes de mixe, zapoteco y mixteco.
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Bajo la dirección de Leticia Gallardo Martínez, clarinetista y docente mixe, el proyecto se convirtió en un símbolo de transformación social. Su camino ha estado lleno de retos, pero también de reconocimiento: demostraron que las mujeres pueden liderar, componer e interpretar música tradicional con la misma fuerza y excelencia que sus pares varones.
Mujeres del Viento Florido: tradición y empoderamiento
La propuesta cultural de esta agrupación va más allá del espectáculo musical. Su repertorio es un puente entre la herencia cultural y los mensajes sociales contemporáneos. Interpretan sones, jarabes mixes y piezas emblemáticas como La Bruja y La Llorona, al mismo tiempo que incluyen canciones como Canción sin miedo de Vivir Quintana, un himno contra la violencia hacia las mujeres. El grupo ha trascendido las fronteras de su comunidad. Han participado en festivales estatales y nacionales, con presentaciones en Puebla, Morelos y la Ciudad de México. Este año, su presencia en el Festival Villahermosa en Tabasco marcó un nuevo hito en su trayectoria.

A nivel internacional, destacan sus colaboraciones junto a Mon Laferte, con presentaciones en el Lincoln Center de Nueva York y el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México. También formaron parte de un concierto transmitido durante la Guelaguetza, donde combinaron tradición y resonancia actual.
Una revolución cultural con rostro femenino
Más que una agrupación musical, estas mujeres han sido descritas como una revolución feminista y cultural. Desde sus inicios, enseñan a niñas y jóvenes a tocar instrumentos, fomentan el aprendizaje de lenguas originarias y cuestionan los roles de género que limitan la participación femenina en la música.
Su legado se mide no solo en presentaciones, sino en las puertas que abren para nuevas generaciones de artistas indígenas y mujeres que buscan en el arte un espacio de libertad. La historia de Mujeres del Viento Florido es un recordatorio de que la música puede ser mucho más que tradición: es memoria, resistencia y futuro. Desde Oaxaca, estas mujeres están demostrando que la cultura también se transforma con perspectiva de género y que cada nota puede ser un acto de justicia.
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