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Este miércoles el Senado de la República amaneció teñido de morado. No fue casualidad ni simple decoración: fue una declaración clara y rotunda. Decenas de mujeres líderes, funcionarias, empresarias y activistas llegaron al recinto legislativo convocadas por el senador José Ramón Gómez Leal, Paola López y el colectivo PresidentasMX para hablar sin filtros sobre el estado real de la paridad en México.
Se reconocieron los avances, sí, pero también se señalaron, con honestidad y sin maquillaje, las trabas que todavía frenan el camino.
La empresaria Elvira Daniel expuso con crudeza los desafíos que implica ser mujer en el mundo corporativo, donde la maternidad sigue siendo un obstáculo más que un derecho. Mar Bayona, de Defensores del Pueblo, hizo un llamado a la sororidad práctica: “Debemos sumar como compañeras”, dijo, e invitó a arropar y respaldar a la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Alejandra Alegría trajo buenas noticias desde el frente de la salud, mientras Patricia Ortiz puso el dedo en la llaga que todas conocen: a las mujeres se les sigue midiendo con doble vara en la oficina, en la calle, en la casa y en la política. Uno de los momentos más aplaudidos llegó con las palabras de Susana Cueto, quien lo resumió con una imagen poderosa y certera:
“La paridad es nuestra, porque somos nosotras quienes la parimos: con el fuego de nuestra sangre, el latido de nuestra sororidad y la fuerza inquebrantable de cada una.”
Al cierre del encuentro quedó claro que este no fue un evento más. Fue un llamado colectivo. Muchas mujeres respondieron presentes, listas para seguir sumando, construyendo y empujando hasta que la paridad deje de ser una promesa y se convierta en un hecho irreversible.
Porque el morado que vistió hoy el Senado no es solo un color. Es la señal de que el parto de la igualdad sigue en marcha… y que las mujeres de México ya estamos de parto.
