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Anne Hathaway y Meryl Streep continuación con la promoción de “El diablo viste a la moda 2”, ya hicieron una gira de prensa en México y pronto llegarán a otros países.
Durante una de las entrevistas que le realizaron en México, Hathaway soprendió con su respuesta. y análisis sobre la libertad de expresión.
Durante la entrevista con el medio de comunicación “MegaNoticias”, cuestionaron a la protagonista de “El diario de la princesa” sobre la libertad de expresión en un momento en el que no está garantizada
¿Qué respondió Anne Hathaway?
“Claramente debo tener en consideración que estoy hablando con una periodista de Chile, para saber cómo la libertad de expresión fue vulnerada en su país”, mencionó Anne Hathaway en la entrevista.
También resaltó “no quiero decir a la ligera sí, sigan hablando, porque sé que muchas personas en Chile pagaron un precio demasiado alto por luchar por el derecho a la libertad de expresión”, afirmó.
¿Qué opinó Meryl Streep?
La protagonista de “El diablo viste a la moda 2 afirmó que hay personas que tienen miedo a levantar la voz.
“Creo que las personas que tienen cargos de responsabilidad o en el Gobierno no están levantando la voz… ese es su trabajo, nosotros confiamos en ellos. Pero ellos tienen miedo por su integridad física y eso es algo que nadie esta hablando públicamente… Tú acabas de mencionar lo que pasó en Chile, y nosotros lo tomamos como una advertencia para los estadounidenses”, dijo Merly Streep.
La dictadura chilena se dio en un periodo entre 1973 y 1990. Sobre este periodo de tiempo Rubén Ruiz Guerra, el director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la UNAM, asegura que las consecuencias fueron : “en primer lugar trajo llanto, dolor, terror, desarraigo, muerte…; en segundo lugar, la cancelación de los procesos democráticos, los cuales habían imperado ininterrumpidamente en esta nación a lo largo de 42 años; en tercer lugar, no sólo la desaparición de quien había sido elegido democráticamente para dirigir el destino de Chile, sino también la suspensión del Congreso, la represión salvaje del pueblo, el férreo control de la prensa, la radio y la televisión, y, sobre todo, la ruptura brutal del tejido social.
