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¿Alguna vez imaginaste que el dióxido de carbono deje de ser una amenaza para convertirse en materia prima? Las hermanas Mashouf están haciendo de esto una realidad. Neeka y Leila, gemelas californianas de 28 años, han desarrollado una tecnología revolucionaria que está transformando las emisiones de CO₂ en fibras celulósicas biodegradables. Su startup, Rubi, está desafiando las bases de la industria textil con una propuesta científica, sostenible y escalable.

La idea que impulsa a las hermanas Mashouf se inspira en la naturaleza. Así como los árboles capturan CO₂ y lo convierten en celulosa, las dos científicas lograron replicar ese proceso dentro de un reactor químico. A través de una secuencia de enzimas —que Neeka describe como “ingenieras químicas de la naturaleza”—, su sistema convierte el carbono en fibras que pueden utilizarse para fabricar hilos, tejidos y otros materiales.
La gran ventaja de esta tecnología es su eficiencia: requiere diez veces menos energía que los métodos tradicionales de conversión de carbono, como la fermentación o la termoquímica. Esto no solo reduce costos, sino también emisiones. Además, las fibras generadas se integran fácilmente en las cadenas de producción ya existentes, lo que permite a marcas como Walmart, H&M o Patagonia reducir su huella de carbono sin rediseñar sus procesos.
El impacto de las hermanas Mashouf en la moda y más allá
Neeka y Leila no solo están revolucionando la industria textil. Su innovación tiene aplicaciones prometedoras en sectores como el embalaje, la cosmética, la medicina y la construcción. A través de un modelo de licenciamiento, buscan escalar su tecnología para que otros fabricantes también adopten procesos más sostenibles.
Criadas en el Área de la Bahía de San Francisco, estas jóvenes crecieron entre la naturaleza y el emprendimiento. Desde adolescentes, se involucraron en investigación científica. Neeka se enfocó en ciencia de materiales y negocios; Leila en medicina, con especialidad en bioingeniería. En 2021 unieron fuerzas para fundar Rubi con una misión clara: hacer que la fabricación sea compatible con el planeta.
Su trabajo ya ha sido reconocido con el Premio Jóvenes Inventores 2025 de la Oficina Europea de Patentes, lo que consolida su posición como pioneras en innovación climática.
El carbono como oportunidad, no como enemigo
Para Neeka y Leila, el CO₂ ya no es solo un contaminante, sino una fuente de valor. Su enfoque, que combina ciencia, tecnología y sostenibilidad, propone un nuevo paradigma en la manufactura: uno donde crear no implique destruir.
En un momento de urgencia climática, su trabajo demuestra que el cambio es posible —y liderado también por mujeres científicas. Así, las hermanas Mashouf están tejiendo literalmente un futuro más limpio, fibra por fibra.
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