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POR: RAQUEL PRIOR Y SANDRA GARCÍA
¿Es verdad que las niñas y mujeres no sueñan con ser científicas, ingenieras o astronautas? o más bien, ¿no es la falta de representación y las brechas de género las que hacen que no se vean en estas profesiones?
En Mente Mujer, hicimos una investigación en la que distintas especialistas brindaron un análisis de cómo es el panorama de las niñas y mujeres en el ámbito científico, quienes en ocasiones sí sueñan con conquistar este espacio pero carecen de referentes y herramientas para lograrlo.
La situación en números…
La diferencia entre mujeres y hombres en la ciencia y tecnología es real. De acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), las mujeres representan alrededor de un 33.3% de las plantillas de investigadores existentes en el mundo. En México, la situación es similar.
Con base en cifras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el área de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM), el personal académico lo instagram 3,187 personas de las que:
- 1,271 son investigadores
- 519 son investigadoras
- 787 son técnicos académicos
- 610 son técnicas académicas
Si se desglosa por área, la máxima casa de estudios señala que las investigadoras representan el:
- 30% en las Ciencias de la Tierra e Ingeniería
- 39% en las Ciencias Químico Biológicas y de la Salud
- 20% en las Ciencias Físico Matemáticas

La falta de miradas en la ciencia
En los últimos años hemos tenido cada vez más mujeres referentes en ámbitos como la ciencia, tecnología, ingeniería, carreras en las que ha predominado la presencia masculina y las mujeres han sido discriminadas.
En México, por ejemplo, tenemos referentes como Katya Echazarreta, Tatiana Fiordelisio, Julieta Fierro Gossman y Eva Ramón Gallegos. Sin embargo, como señala el IMCO, las cifras siguen siendo mucho menores con relación a los hombres.
Pero, ¿por qué pocas mujeres son profesionistas en estas carreras? La doctora Tatiana Fiordelisio explica que la ciencia es neutra en el sentido de cómo se interpretan los resultados, sin embargo, las preguntas que se hacen y hacia dónde va la ciencia no es neutro, tiene un sesgo.
“Te voy a dar algunos ejemplos, el espéculo, la misma silla ginecológica estoy segura que fueron inventadas por un hombre que nunca la usó y por eso no está hecha para que las mujeres se sientan cómodas, sino para facilitar el proceso al doctor, por eso la ciencia y el desarrollo tecnológico requieren cada vez más diferentes miradas”, dice.

La doctora argumenta que en la ciencia son necesarias las distintas miradas, de hombres, mujeres, personas no binarias, así como ser multidisciplinaria, porque al combinar estas miradas es cuando se transforma en un beneficio social.
Las barreras que las mujeres enfrentan en la ciencia
La astronauta científica análoga más joven del país, Nina Padme, recuerda que desde que inició su trayectoria en la ciencia ha tenido que lidiar con personas que dudan de sus capacidades por ser joven o por ser mujer.
Nina Padme asegura que siempre ha tenido que esforzarse más para demostrar que está preparada. “Se nos exige un CV mejor al del hombre aunque nos vayan a dar la misma posición o el mismo salario, aunque a veces es menor”, dice.

Fiordelisio explica que hay diversas barreras de género en la ciencia. “En biología hay muchas mujeres estudiando la licenciatura y después en los laboratorios, en los puestos de investigación, en las dirección cada vez hay menos mujeres”, dice.
Asegura que esto tiene que ver con el rol que sigue la mujer sobre el trabajo de cuidados.
“Si quieres tener una familia, el rol predominante de la mujer va a ser el de cuidadora. El tiempo de trabajo y el tiempo mental te consume, entonces empiezas a no poder subir en el escalafón académico porque no publicas, no le dedicas el mismo tiempo, entre otras cosas”, explica.
Para la doctora Tatiana Fiordelisio se trata de una serie de trabas que tienen que ver con el machismo y los roles de género, lo que ocasiona que cada vez haya menos mujeres y, por lo tanto, menos miradas que permitan que la ciencia avance sin sesgo.
Sin embargo, no todo está perdido. Nina Padme se muestra optimista con el panorama actual, pues ha notado que en los últimos tres años ha aumentado el número de mujeres en las ingenierías, las matemáticas y las ingenierías aeroespaciales.
“Yo creo que las personas empezaron a agarrar la onda de que las mujeres también podemos estar ahí (ciencia)”.
Por otro lado, Janett Patrinos Bedwell, directora de marketing de Santillana México, afirma que cada día se están rompiendo paradigmas como que son carreras solamente para hombres y las mujeres están ocupando más espacios.
“En la ‘Feria Maker’ tú ves a las niñas con el martillo, el desarmador, pegando, acomodando, diseñando. Y yo creo que en esta época la apertura es mucho mayor y eso ayuda a que ellas se puedan expresar”, dice PatrinosBedwell.
Para ella, si queremos que el mundo cambie es necesario que los y las niñas cuenten con educación, pensamiento crítico y sobre todo espacios y oportunidades para que ellos se conozcan y expresen.
“Si te gusta el arte, la música, las ciencias vamos a apoyarte Tenemos que brindarles a las nuevas generaciones espacios de expresión y no para cumplir con estándares”, dice.

El contexto es complejo, pero los sueños existen
Aunque los retos para las niñas y mujeres en la Ciencia y la Tecnología son muchos y variados, en México cada vez hay más figuras que rompen estereotipos y se atreven a hacer el cambio. Dos grandes ejemplos sonSofía Vianey Ruiz y Alondra Bagatella.
Sofía Vianey Ruiz es una niña de 11 años de edad originaria del estado de Guanajuato. En 2025 saltó a la escena nacional e internacional, debido a que obtuvo la medalla de bronce en la Olimpiada Internacional Juvenil de Ciencias VANDA realizada en Shenzhen en China. Sin embargo, es una gran muestra de que las niñas también sueñan con ser científicas.
Y es que la pequeña admiradora de mujeres como Marie Curie es amante de la lectura y las ciencias.
De hecho, su mayor sueño es tener un hospital veterinario que le permita no sólo cuidar y ayudar a los animales, sino también estudiarlos para que pueda aportar a las investigaciones científicas en México.
Así, Sofi tiene el panorama claro: las niñas y mujeres tienen mucho que brindar al ámbito científico: desde la realización de descubrimientos en la Medicina y la Física hasta viajes a la luna o cualquier parte del espacio.
Precisamente por eso, para la niña es muy injusto que los hombres tengan mucho más oportunidades aún cuando ellas también tienen mucho que aportar.
“Al igual que los hombres tenemos mucho mucho que aportar y mucho que dar y podemos llegar a muy alto si nos dan la oportunidad”.

Algo similar pasa con Alondra Bagatella
Alondra Bagatella Avalos nació el 31 de mayo de 2015. Aunque actualmente tiene 10 años, su edad no se equipara con su talento.
Desde que era muy pequeña tuvo una gran curiosidad por las piezas del ajedrez. Actualmente es una ajedrecista de proyección internacional, pero también tiene otras pasiones, tales como la ciencia y la tecnología.
De hecho, Alondra sueña con ser ingeniera aeroespacial y trabajar en la NASA. Su objetivo no es ser astronauta, sino dedicarse a la programación de cohetes.
A pesar de su corta edad, Alondra está segura de que las niñas y mujeres también pueden sobresalir en ámbitos que históricamente han sido seleccionados para hombres.
“También lo que hace falta es apoyo para ellas, faltan más oportunidades, también más ejemplos que inspiren porque también hay poquitas”.
Ante este panorama, la alumna de sexto grado de primaria asegura que la ciencia y la tecnología deben estar presentes desde la niñez a fin de que cada pequeña sepa que se pueden aplicar en la vida diaria.
Los proyectos que traen esperanza
Entre todo este panorama, aún hay esperanza. Diversas mujeres están poniendo esfuerzos para hacer grandes avances en la ciencia, pero también para brindar oportunidades a otras mujeres.
Nina Padme además de ser una de las mujeres jóvenes más brillantes de México, es fundadora de “Alebrijes International STEM”, una academia sin fines de lucro cuya finalidad es democratizar la educación enfocada en estas áreas en México.
“El nombre me lo dio mi mamá. Siempre me dice que los alebrijes son parte de la cultura mexicana, de lo que somos”, dice Padme. “Alebrijes International STEM” combina las áreas STEM para lograr que niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad puedan acceder a ellas.
Pero eso no es todo, “Alebrijes International STEM” también tiene un área de emprendimientos STEM para hacer ver a los y las jóvenes que sus descubrimientos pueden ser un modelo de negocio.
La compañía líder en educación, Santillana México, también impulsa el modelo educativo integral UNOi, que busca “ayudar a los colegios a formar a sus estudiantes como humanos plenos a través de pedagogías innovadoras impulsadas por un potente sistema de datos”, se lee en su sitio web.
Janett Patrinos Bedwell afirma que el objetivo de UNOi es brindar la mejor educación a niños, niñas y adolescentes. Tienes dos proyectos con los que las infancias pueden aprender de diversas ciencias.
Se trata de “Film Fest”, un festival de cortometrajes hechos por los y las estudiantes, en los que abordan problemáticas de sus comunidades. “Nosotros pensamos que el poder está en desarrollar a los niños con respecto a sus habilidades, de lo que a ellos les gusta y les apasiona, brindarles un espacio en el que ellos se puedan expresar”, dice Patrinos Bedwell.
El segundo proyecto se llama “Feria Maker”, un espacio en el que los y las niñas construyen proyectos de ciencia enfocados en resolver problemas que enfrentan en su entorno y comunidades.
Para ello pueden tomar talleres y pláticas con expertos en temas de ciencia, lo que ayuda a inspirarles para crear con las habilidades que ya poseen.
Uno de los equipos ganadores creó contenedores para que el agua que gastaban lavándose las manos, sea dirigida a las palancas de los sanitarios y así dejar de desperdiciar agua.
“Ellos generan todo, es impresionante ver cómo llegan con muchas cajas, con materiales y colocan cada uno de los artefactos. Los adolescentes expresan cuál fue la problemática que ellos quisieron cubrir con este proyecto y cómo el mentor les ayudó”, dice Patrinos.
Lo más importante es que estas actividades forman parte de las dinámicas del colegio, pues poseen un “aula Maker”, es decir, un espacio en donde hay cortadoras láser, impresoras 3D, herramientas, guantes para usar martillos, desarmadores entre otras cosas.
En el “aula maker” también cuentan con mentores que los y las guían en el proceso de construcción de su proyecto.
“Lo que hacemos nosotros es brindarles estos espacios a los colegios en donde ellos desarrollan la solución después de ver qué está pasando, qué problemáticas tienen. El concepto es “make it better”, o sea, con lo que yo tengo cómo lo puedo modificar, porque eso es parte de la cultura maker, lo que hoy tengo acá lo modifico, lo adapto para poder apoyar”, finaliza Patrinos.
Es importante que cada vez haya más referentes mujeres en las ciencias e ingenierías, pues no solo crean precedentes sobre la presencia de las mujeres en estas áreas, sino que también inspiran a las niñas a crear nuevos futuros.