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Históricamente, en distintas áreas de la vida cotidiana, las mujeres han quedado en un segundo plano con relación a los hombres. En el ámbito artístico, la situación no fue muy diferente y claro ejemplo es el jazz, un género masculinizado que se convirtió en un eje de empoderamiento.
En este Día Internacional del Jazz, aquí, en el sitio Mente Mujer te compartimos cómo es que algunas mujeres usaron el jazz para liberarse y abrirse camino en el mundo de la música.
La música como un sitio para hombres
Durante los años 20, ser mujer y estar en el ámbito de la música no era asunto sencillo.
Las mujeres que querían dedicarse a la música en dicha época tenían que enfrentarse a un entorno dominado por hombres en los que ellas eran solo secundarias o incluso, consideradas un adorno u objetos de sexualización.
En el ámbito del jazz, las bandas estaban conformadas en su mayoría por hombres y cuando una mujer era buena con este ritmo también se caía en estereotipos de género. Tal es el caso de Marian McPartland, de quien decían que “tocaba como hombre” debido a su talento.

El jazz como revolución y empoderamiento
Pese a los estigmas y las puertas cerradas, hubo mujeres que lo desafiaron todo e hicieron del jazz un espacio de libertad y empoderamiento. Y ojo, los ejemplos sobran.
Valaida Snow junto con las hermanas Dyer Jones y Dolly Jones comenzaron a tocar instrumentos de viento que estaban asociados con hombres. También destacaron pianistas como Mary Lou Williams, Marian McPartland, Lil Hardin, Billie Pierce y Dolly Adams.
Incluso, hubo mujeres que se convirtieron en las líderes de sus propias bandas, tal es el caso de Blanche Calloway o de Lil Hardin.
Así con el paso del tiempo, distintas figuras transformaron un lugar de la música donde eran sexualizadas y vistas en segundo plano, a artistas formadoras de sus propias carreras artísticas.
Entonces sí, la historia del jazz también representa a esas mujeres que rompieron barreras y desafiaron moldes para hacer valer su talento.
