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¿Qué mueve a un grupo de mujeres a entregar, día tras día, su tiempo, su energía y hasta su propia comida a personas desconocidas que viajan en condiciones extremas? La respuesta está en la historia de Las Patronas, un ejemplo vivo de cómo la empatía y la organización comunitaria pueden salvar vidas y dignificar el tránsito migrante en México.

El 14 de febrero de 1995, en Guadalupe, Veracruz, Leonila Vázquez, conocida como “doña Leo”, y su familia compartieron un desayuno con migrantes que viajaban en el tren conocido como La Bestia. Ese gesto espontáneo marcó el inicio de un camino que, con el tiempo, se consolidó en un colectivo comprometido con la ayuda humanitaria. Desde entonces, preparan diariamente entre 15 y 30 kilos de arroz y frijol para elaborar hasta 300 raciones de comida que entregan a los migrantes en movimiento.
Este acto, repetido sin descanso durante tres décadas, se convirtió en una red de apoyo que no solo ofrece alimentos y agua, también información sobre derechos humanos, atención médica y hasta apoyo funerario en casos de tragedia.
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Las Patronas y el poder de la comunidad
La fuerza de este colectivo radica en su diversidad: madres, agricultoras, estudiantes y mujeres de distintas edades se organizan en turnos para mantener viva la misión. Más que un acto de caridad, su labor refleja un compromiso con la dignidad humana. Su historia se ha documentado en medios y en el filme Llévate mis amores, que retrata el lado humano de una labor que inspira tanto en México como en el extranjero.

La entrega de Las Patronas ha sido reconocida con premios como el Premio Nacional de Derechos Humanos en 2013, el Premio Nacional de Acción Voluntaria y Solidaria ese mismo año y un Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Incluso fueron nominadas al Premio Princesa de Asturias en 2015, reflejando el impacto internacional de su trabajo. Tras el fallecimiento de Leonila Vázquez en abril de 2025, la labor continúa bajo el liderazgo de su hija Norma Romero y otras voluntarias, quienes aseguran que el espíritu de solidaridad permanece intacto.
El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria
El 19 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, establecido por la ONU en 2008 en memoria del atentado de Bagdad de 2003. Esta fecha no solo honra a quienes han perdido la vida en servicio, también busca visibilizar los riesgos que enfrentan las personas y colectivos que, como estas mujeres, ponen su esfuerzo al servicio de quienes más lo necesitan.
A lo largo de tres décadas, Las Patronas han demostrado que la solidaridad no requiere grandes estructuras ni recursos ilimitados. Tan sólo voluntad, empatía y un compromiso inquebrantable. En cada bolsa de comida entregada, en cada gesto de apoyo, han tejido una red de humanidad que desafía la indiferencia y coloca a las mujeres como protagonistas de un cambio social necesario.
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