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Un instrumento que explora los confines del universo lleva la marca del talento mexicano. Te contaremos la historia de Margaret Domínguez, la ingeniera óptica originaria de Tecamachalco, Puebla. Su trabajo ha sido fundamental en el desarrollo del telescopio Nancy Grace Roman de la NASA.

Desde pequeña, Margaret Domínguez mostró un interés profundo por entender cómo funciona el mundo. Creció en una familia dedicada a la agricultura, lo que cultivó su observación del entorno y la llevó a estudiar Física en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).
Su talento y dedicación le valieron una beca completa para realizar estudios de maestría y doctorado en Ciencias Ópticas en la Universidad de Arizona, especializándose en áreas que luego aplicarían a proyectos espaciales de gran escala.
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Trayectoria de Margaret Domínguez en la ciencia espacial
En 2008, mientras aún estudiaba en la UDLAP, Margaret tuvo la oportunidad de realizar una pasantía de verano en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, en Maryland. Esta experiencia marcó el inicio de su carrera profesional en la agencia espacial estadounidense.

Tras completar su doctorado en 2019, se incorporó a la NASA como ingeniera óptica a tiempo completo, contribuyendo en proyectos de gran impacto, entre ellos el telescopio James Webb y, de manera destacada, el telescopio Nancy Grace. En este último, Margaret fue pieza clave en el desarrollo de componentes ópticos esenciales, como el grism, que combina un prisma con una rejilla de difracción para capturar imágenes precisas del universo.
Reconocimiento y compromiso
Más allá de su labor técnica, Margaret Domínguez ha sido reconocida por promover la diversidad y la inclusión en la ciencia. En 2021, recibió el premio de la NASA a la Diversidad, Equidad, Inclusión y Accesibilidad. También actúa como embajadora de OPTICA, fomentando la participación de mujeres y jóvenes latinas en la óptica, la fotónica y otras disciplinas STEM. Su compromiso se extiende a la divulgación científica a través de programas mediáticos, así como talleres y conferencias en escuelas, inspirando a nuevas generaciones de científicas y científicos en formación.
La historia de Margaret Domínguez es un testimonio de perseverancia, pasión y liderazgo. Desde sus humildes inicios en Puebla hasta convertirse en una figura clave en la NASA, Margaret demuestra que la ingeniería espacial y la astronomía son campos accesibles para las mujeres, y que su talento puede transformar la exploración científica a nivel global. Su contribución al telescopio Nancy Grace no solo impulsa la investigación astronómica, también rompe barreras de género, dejando un legado que inspira a niñas, adolescentes y jóvenes a soñar en grande.
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