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Una tragedia, miles de pérdidas, rescatistas, sobrevivientes y ciudadanos unidos en solidaridad. Estas son las voces que la destacada escritora Elena Poniatowska recogió en su obra Nada, nadie. Las voces del temblor. La crónica no sólo pasa a la historia por su valor literario: también por mantener viva la memoria de aquellas y aquellos que no pudieron contar su historia.

Tres años después de los fatales sismos del 19 y 20 de septiembre de 1985, Nada, nadie. Las voces del Temblor vio la luz por primera vez. El libro de Elena Poniatowska consiste en una antología de crónicas y testimonios recogidos por la periodista y escritora mexicana.
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Aunque también se incluyen las vivencias personales de la autora, la narración es coral. Es decir, cada relato está escrito desde el punto de vista de quien lo cuenta. La colectividad de sus páginas lleva a la lectora o lector de la mano, pasando desde la destrucción y el miedo del momento del temblor, hasta el esfuerzo de quienes participaron en rescatar y reconstruir.
Estructura de Nada, nadie. Las voces del temblor
El libro reúne más de 60 testimonios de sobrevivientes, brigadistas, médicos, periodistas y voluntarios que vivieron en carne propia la tragedia. Poniatowska no se limita a recopilar historias: también evidencia la ausencia de una respuesta oportuna por parte de las autoridades, contrastada con la organización espontánea de la sociedad civil, que salió a remover escombros y a salvar vidas con sus propias manos.

La obra muestra cómo el sismo de 1985, con una magnitud de 8.1 grados Richter y más de 10 mil víctimas según estimaciones no oficiales, transformó para siempre la historia urbana y política de México. La antología de relatos muestra la vulnerabilidad de los habitantes de la Ciudad de México, pero también la dignidad y fuerza con que enfrentaron la catástrofe.
Relevancia y semilla de resiliencia
Uno de los aspectos más valiosos del libro es su función de memoria colectiva. Al dar espacio a las voces de mujeres, niños, obreros, médicos y rescatistas, Nada, nadie. Las voces del temblor rescata relatos que, de otra manera, se hubieran perdido en el silencio o en los reportes oficiales. Es un testimonio que se convierte en denuncia, pero también en homenaje a quienes murieron y a quienes lucharon por la vida.
Con el paso del tiempo, la obra se consolidó como una referencia imprescindible en la literatura testimonial mexicana. Hoy, la obra de Elena Poniatowska se lee como un registro del desastre de 1985, sino también como una advertencia sobre la importancia de la prevención, la transparencia gubernamental y la solidaridad ciudadana en momentos de crisis.
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