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¿Y si te dijera que una planta tan mexicana como el nopal puede resolver uno de los mayores problemas ambientales? Esta cuestión fue el punto de partida para Sandra Pascoe, una ingeniera química mexicana cuya innovación está redefiniendo el uso del plástico. Su investigación plantea una discusión urgente sobre cómo desde la ciencia se puede transformar el mundo.

Sandra Pascoe es profesora investigadora en la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA) en Jalisco. En 2013 retomó un proyecto universitario que había sido abandonado y lo llevó más allá: desarrolló un plástico biodegradable a partir del mucílago extraído del nopal. Este jugo espeso, propio de las suculentas, fue la base de una mezcla con glicerina, ceras naturales y proteínas, dando origen a un bioplástico flexible, no tóxico y renovable.
El proceso científico detrás de Sandra Pascoe
Para evitar competir con la industria alimentaria, Pascoe utilizó la especie Opuntia megacantha, no comestible. El material resultante puede degradarse en tan solo siete días en contacto con el agua, dos semanas en compostaje y de dos a tres meses a la intemperie. Incluso es tan seguro que durante las pruebas, la propia ingeniera lo probó para demostrar su inocuidad.

Gracias a esta innovación, en 2019 recibió la patente del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) por su “mezcla y proceso para elaborar un material plástico biodegradable”. También fue reconocida con el Premio Estatal de Innovación, Ciencia y Tecnología de Jalisco en 2021 y es candidata a Investigadora Nacional.
Trayectoria con perspectiva
Este plástico aún no alcanza la durabilidad de los materiales sintéticos tradicionales. Para hacerlo más resistente, el costo de producción aumenta. Además, el proyecto necesita financiamiento y alianzas para escalar tecnológicamente. Sin embargo, sus aplicaciones potenciales son amplias: bolsas, empaques ligeros, envoltorios, juguetes y productos desechables.
Sandra es ingeniera química por la Universidad de Guadalajara, con maestría en Procesos Biotecnológicos y doctorado en Ciencias en Biosistemática, Ecología y Manejo de Recursos Naturales. Desde 2002 trabaja en la UNIVA, donde impulsa proyectos con visión de desarrollo sostenible e innovación.
Este es un ejemplo de cómo las mujeres en la ciencia, desde el sur global, pueden liderar soluciones responsables y ecológicas. Su bioplástico de nopal es una alternativa viable en la lucha contra la contaminación, y su trabajo demuestra que la innovación puede tener un impacto ambiental, social y cultural profundo. Sandra Pascoe nos recuerda que, a veces, la respuesta a grandes problemas está justo en nuestras raíces.
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