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Un escenario donde los adultos responsables de las infancias trabajan de manera equitativa y colaborativa para asegurar su bienestar, sin que la separación o la distancia sea un obstáculo, está en auge. Se trata de la crianza compartida, un modelo de coparentalidad que transforma la manera en que entendemos el cuidado infantil y la corresponsabilidad familiar.

La crianza compartida es un enfoque en el que dos o más adultos —generalmente padres biológicos, pero también abuelos u otros cuidadores— asumen responsabilidades de manera equitativa. Esto incluye la educación, el cuidado físico y emocional, y la toma de decisiones importantes para el desarrollo del menor. La meta central de esta práctica es garantizar que el niño reciba apoyo constante y equilibrado, independientemente de la estructura familiar.
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Este modelo, también conocido como crianza colaborativa o cocrianza, enfatiza la cooperación y la comunicación abierta entre los adultos involucrados. La evidencia sugiere que los niños en entornos de cocrianza tienden a tener mejores resultados emocionales y sociales, dado que reciben atención constante de ambos progenitores.
Cómo ejercerla de manera efectiva
Para que la cocrianza funcione, es clave establecer acuerdos claros desde el inicio. Esto incluye definir roles, horarios, responsabilidades y expectativas. Mantener un diálogo respetuoso y constante entre los adultos es esencial para resolver conflictos de manera constructiva sin afectar al niño. Algunos principios prácticos son:
- Priorizar el bienestar del niño: Todas las decisiones deben centrarse en sus necesidades físicas, emocionales y educativas.
- Gestionar conflictos: Resolver desacuerdos de manera adulta y sin involucrar al menor.
- Buscar apoyo profesional: Terapeutas y mediadores familiares pueden fortalecer la relación coparental y mejorar la coordinación.
En México, las cifras muestran un cambio significativo: en 2023, de acuerdo con la Estadística de Nulidades, Separaciones y Divorcios de 2023 publicada por el INE, el 48.4 por ciento de los casos de custodia fueron compartidos, superando por primera vez los otorgados exclusivamente a las madres, que fueron 47.8 por ciento. Además, más de 21.2 millones de hombres viven con al menos un hijo, y el 85.8 por ciento de las familias promueven prácticas de crianza positiva, según datos publicados por OpiNNA.

Beneficios de la crianza compartida
Entre las ventajas de la crianza colaborativa destacan:
- Desarrollo emocional equilibrado del menor.
- Mayor implicación de ambos progenitores en la vida cotidiana del niño.
- Reducción de conflictos familiares y mejora de la comunicación.
- Fomento de valores de equidad y corresponsabilidad desde la infancia.
La crianza compartida es una práctica necesaria para promover la equidad y el respeto mutuo entre adultos responsables. La implementación de políticas públicas y programas educativos que apoyen la cocrianza fortalecerá los lazos familiares y contribuirá al desarrollo integral de los niños, asegurando que crezcan en entornos seguros y colaborativos.
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