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Sin cobrar nada y movida únicamente por su interés de embellecer su pueblo de origen, Anežka Kašpárková dedicó gran parte de su vida a pintar puertas, ventanas y fachadas del lugar que la vio desarrollarse.
Aqua, en Mente Mujer te compartimos la historia de esta increíble mujer que llenó de flores azules todo aquello que conformaba su lugar especial
No era pintora, pero sí hacía arte
Anežka Kašpárková fue una habitante de Louka, una localidad ubicada al sur de la República Checa.
Aunque ella no estudió para ser una artista profesional, ya estando jubilada tomó una bella decisión: tomar el pincel y comenzar a llenar de color su pueblo.
Así fue como por alrededor de 40 décadas caminó por las calles de su localidad. ¿Su objetivo? Pintar cada fachada, ventana o puerta con flores azules.
Por increíble que parezca, Anežka no era una artista profesional ni tampoco le interesaba firmar su obra. De acuerdo con medios de comunicación internacionales, su intención sólo era ayudar a decorar el mundo.
Ella murió, su legado persiste
Pese a que Anežka Kašpárková falleció en 2018 a la edad de 90 años, su amor y legado quedaron plasmados en las calles de Louka.
De hecho, reportes periodísticos internacionales indican que su obra la continuó su sobrina Marie Jagošová, quien en sus tiempos libres pinta la capilla que solía decorar su tía.
Así, aunque pasan los años la historia de Anežka Kašpárková y de su familia es una prueba de que desde el arte también se puede escribir y formar comunidad. Cada muro planco es un lienzo para constituir cultura.
